Una costumbre profundamente arraigada, que ha pasado de padres a hijos y que sigue siendo una seña de identidad de nuestra ciudad. Las familias ceutíes conservan en la memoria aquellas canciones y juegos que aprendieron en su infancia y que ahora transmiten con cariño a los más pequeños. La Mochila es, en esencia, parte de la historia viva de Ceuta.
Porque la Mochila es eso: encuentro, tradición, alegría compartida, vínculo familiar. Es el reflejo de un pueblo que no olvida sus raíces. Cuando las costumbres se abandonan, se diluye la esencia de lo que somos; cuando no se cuidan las raíces, el árbol pierde su fuerza.
Esa es la reflexión que debemos mantener en esta festividad: no todo consiste en salir fuera, también está el valor de quedarse y celebrar lo nuestro, de disfrutar en familia y con amigos de un día que nos une.
La Ciudad ha dispuesto todo lo necesario para que la jornada transcurra con normalidad: puntos de limpieza, servicios preparados y detalles para quienes suban a disfrutar del día. Ahora corresponde a los ciudadanos poner su parte, colaborar, cuidar el entorno y vivir la jornada con respeto y convivencia.
El Día de la Mochila es más que una costumbre. Es identidad, es memoria, es, sobre todo, vida.






