Mercado Marinero, tierra conquistada. Ahora, los piratas que desembarcaron en el Puerto de Ceuta el pasado viernes, procedentes sobre todo de Galicia pero también de Cataluña, Extremadura o Aragón, se podrán marchar con otro cofre del tesoro descifrado, con otro pueblo, el ceutí, rendido a los encantos –¿de serpientes, tal vez?– de magos, tenderos, luchadores, bailarinas.
La jornada dominical, la del ‘adiós’, o mejor escrito, la del ‘hasta luego’, porque cada septiembre regresan, fue intensa: comenzó temprano, a eso de las once de la mañana, y finalizó tarde, bien entrada la noche. Entre medio, y entre quesos, empanadas gallegas, tartas de Santiago o golosinas, fueron desfilando una variopinta galería de personajes, que hacían las delicias a abuelos, padres y niños. Uno de ellos comentaba que él de mayor quería ser pirata “para poder viajar por todo el mundo”; acto seguido la hermana le contestó que “eso son cosas del pasado, y que ahora se viaja en avión”. A pocos metros una joven, Silvia, de veintidós primaveras, aseguraba que éste ha sido el año que mejor han montado el Mercado Marinero”; a su derecha, una amiga llamada Rocío confirmaba la opinión añadiendo que “sólo hay que ver lo animado que ha estado en las madrugadas”.
¿Y los tenderos qué piensan? “Desde luego que tal y como anda la situación económica en España, no nos podemos quejar porque hemos vendido bastante bien y además el ambiente ha sido muy divertido”. Ésta era la opinión de ‘Txema’, “el de los quesos”, una valoración que casi no se escuchaba eclipsada por un ruido de alegría que viene del pasado y que aún conquista tierras.










