“Esto no es cuestión de que sean o no musulmanes, es cuestión de ayudar en una situación injusta que muchas personas están viviendo en Gaza. Personas civiles de todas las edades, raza y religión. Esto es también denunciar la mala actuación de la policía israelí. Y concienciar a la sociedad de Ceuta. Es una iniciativa solidaria de sociedad civil a sociedad civil. Los gobiernos no hacen nada pero los ciudadanos sí. No hay que buscar más. No hay que centrarse en la religión”. Las frases la espetan a bocajarro el grupo que representa a la iniciativa Ceuta Rumbo a Gaza: Halil Mohamed, de la comunidad islámica Imam Malik; representantes del Consejo Religión Luna Blanca; de la Asociación Cultural Alkadi Ayad. Y de la Unión Demócrata Ceutí. Todos tienen este discurso en la boca.
Más que una iniciativa, Ceuta Rumbo a Gaza es un grupo de trabajo empotrado en la campaña a nivel nacional Rumbo a Gaza, la misma que enviará dos barcos con bandera española a la franja en la próxima primavera. Y en Ceuta, como en otros lugares de España, no piensan quedarse de brazos cruzados. Quieren aportar dinero a través de la creación de actividades. Pero Halil Mohamed quiere decir algo antes de hablar de las actividades. Cuenta que los dos barcos, que saldrán a finales de mayo o principios de junio de Grecia, contendrán 200 toneladas de ayuda humanitaria. Que todo lo que se enviará serán cosas que les hacen falta. “No sólo alimentos, también material para el colegio, medicamentos, y lo más importante es que no se entregará a Hamás ni a ninguna otra de las facciones, sino a la gente, a través de las Naciones Unidas”, explican desde la comunidad islámica Imam Malik. También que en ese barco, irán 200 personas de toda España. Y que “posiblemente”, dos sean de Ceuta. “Pero eso ya se verá”.
Para poder llevarse a cabo, la campaña, que compone un puzzle humanitario en el que también intervienen once países europeos con más ayuda, necesita un millón de euros. “Hay que tener en cuenta que también se van a comprar los barcos, y que luego, se quedarán allí”, explican. Un millón de euros.
Y Ceuta Rumbo a Gaza pretende entregar antes de que zarpen los barcos 200.000 euros. Es el tope que se han marcado. En seis meses. “Incluso estamos convencidos de que podemos conseguir más dinero, la gente en Ceuta es muy solidaria”, explican los representantes del grupo de trabajo. Aquí entran las actividades. “Bueno, todavía no hemos cerrado el programa definitivo”, avisa Halil Mohamed. Pero en la conversación suelta algo. Habla de conciertos, actividades deportivas benéficas como carreras, mercadillos, actividades en colegios, en mezquitas,... Incluso hay quien asegura que habrá un partido de fútbol entre personalidades locales. “Ya informaremos cuando las tengamos cerradas”, informaba Mohamed.
Halil prefiere hablar de lo que le mostró el activista Manuel Tapial en su último viaje humanitario a Gaza. Lo vio todo a través de un vídeo. El pasado mes de mayo, la flotilla de la Libertad, en la que viajaba Tapial y que pretendía llevar ayuda a la franja, fue asaltada “por la policía israelí. Es increíble cómo entraron aún tratándose de estar en aguas internacionales. Incluso llevaban una lista con personas del barco, con sus fotos, estaban fichados”. El vídeo le mostró a Halil Mohamed la muerte. A tiros. La de periodistas turcos. El vídeo le asestó una punzada de amargura. De frustración. Impotencia. De ahí salió esto de Ceuta Rumbo a Gaza.






