Al Ceuta le tocaba abrir la jornada 5 de La Liga Hypermotion. Viaje a Burgos el jueves para concentrarse en la ciudad castellana de cara a un choque en El Plantío que iba a destacar, principalmente, por la exigencia que se espera del siempre competitivo equipo del norte.
Choque complicado, pero más que un enfrentamiento, era un momento de encuentro. Rivalidades y competitividad al lado, los burgaleses mostraron un momento para volcarse con los ceutíes y su sufrimiento. Salieron con una camiseta que rezaba “todos somos caballas” y una sonora ovación salió en El Plantío para recibir a los representantes de la ciudad autónoma.

Comenzó el partido
Salieron ambos a jugar y empezó el balón a jugarse por alto, como si esto fuera la cuarta liga inglesa. Parecía prohibido por ley jugarla por bajo. Ahí, llegó un susto. Sevikyan, en su primer balón como caballa puesto que debutaba, la bajó, se resbaló y acabó en una posición propicia para centro del rival que no acabó en nada.
Los primeros diez minutos fueron un monólogo del Ceuta. Sin miedo a pesar de llegar justos en cuanto a efectivos. La presión era asfixiante. Okoro y Mawuli recuperaban con una presencia dominante, no dejaban pasar el balón. Las bolas iban a Sevikyan que buscaba la calma, o Camacho, que arrancaba por la banda como el ganador en el hipódromo.
Así, llegó la primera del Ceuta. Camacho empezó a desbordar, la puso al punto de penalti y Sadik Remató mandándola alta.
Al contrario, Mawuli iba a tener un amago de susto sacando el balón. Un pase de Redru, un control que fue largo y una bola que acabó a merced de Karrikaburu, pero se abortó el ataque.
Camacho volvió a intentar desbordar, puntearon el balón y se quedó adormilado en la frontal. Kuki no dudó un buscó un disparo que fue a la escuadra pero desvió Ander Cantero a córner. Matos gritaba “¡vamos, vamos!”, sabiendo el buen estado de forma.
Gol de Carlos
Lo sabía Matos, las cosas estaban por llegar. El propio Kuki botó el saque de esquina y fue Carlos, el capitán, el káiser, el guripa de gesto desencajado, quien la alojó dentro. Le agarraban y da igual, se hizo paso como golem del Ceuta para tocarla y poner por delante a los caballas. Cantero salió mal, perdido en el área pequeña, y el central caballa aprovechó.
Celebró con rabia el Ceuta, y con autoridad Carlos. El de Jaén se señaló la camiseta, el nombre de la ciudad: lo que importa y debe prevalecer.
El Ceuta no se amilanó a pesar del gol y fue sabiendo que mejor defienden es con la bola. Los jugadores iban con confianza y seguridad, tocaban y adelantaban líneas. Desafiaban al Burgos, lo retaban: querían más.
Respuesta del Burgos
Pero, en el peor momento, el Burgos iba a tener la suerte de cara. Cuando mejor le venía. Un saque de banda, una conducción con mucha oposición de Karrikaburu, un taconazo y Dadie, el lateral, desde 30 metros metió el que puede que fuera el gol de la jornada. Un latigazo potente, veloz, endemoniado, al palo de Pedro que fue imposible de atajar.
Injusto estaba siendo el fútbol en su veredicto. El Ceuta estaba dominando, llevando la batuta, y en su único intento el Burgos la mandaba a dormir. Nada que reprochar a un equipo que no estaba siendo amilanado fuera de casa y que se encontró con la mala fortuna de un disparo imparable en el que pocas pegas pueden ponerte.
Pero el Ceuta no se vino abajo y salió a seguir con la misma tónica: a disputar el partido, a dominarlo, a llevarse los puntos. Así, en una buena conducción, tres toques rápidos, hallaron a un Matos que buscó la escuadra, pero sin éxito.
Llegaron unos minutos en los que el Burgos se sintió mejor y no se dejó dominar tan fácilmente y se llegaron a minutos de pulsos y disputas sin dominio claro, pero el Ceuta seguía en sus trece.
Penalti no pitado
Llegando al descanso, llegó al polémica. Marcelo Expósito, en una lucha con Matos, le iba a propinar un codazo brutal en la boca al de Utrera. El colegiado no señaló nada. Decidió ver como lance de juego una jugada en la que un futbolista acaba sangrando por la boca. Las imágenes no dejan lugar a duda, quizá solo a una: ¿dónde está el VAR?
Incomprensible decisión. El central suelta el brazo sin venir a cuento en la boca del jugador caballa. Normal que Matos, incrédulo, ojiplático, mirara al árbitro con la misma mezcla de confusión y enfado con la que Luis Enrique miraba a Sándor Puhl.
Tuvo algún acercamiento más el Ceuta, pero sin hallar el premio. Un equipo caballa muy superior se iba al descanso igualado, pero con la sensación de que estaban mereciendo un mundo más.
Comienzo con tropiezo
El Ceuta comenzó valiente la segunda parte. Okoro con varios regrates se abrió hueco y abrió los ojos en los aficionados. Puso un centro y no hubo premio. Más bien iba a tener cruz a la cintra.
Cabalgaron los locales y Karrikaburu y David González se guisaron entre los dos un buen gol. Mal comienzo para los caballas que se vieron con un segundo golpe en contra en el luminoso.
Menos acierto en los pases y menos ideas. Así estaban siendo los primeros diez minutos de los caballas. No sentó bien el mazazo y había que tocar algo para recuperar las mejores sensaciones.
Probó suerte Camacho desde la frontal. Cantero detuvo un balón que se sintió inseguro en sus manos.
El Ceuta no paraba de intentar dar lo que tenía. Pero no llegaba el gol. Los caballas llegaban al 70 sin que Romero moviera el banquillo.
Acabó por moverlo: Umaru Konaré entraba por Edgar Sevikyan. Buscaba reacción el Ceuta con músculo. De hecho, a la primera la remató el africano. Se fue fuera, pero fue una declaración de intenciones.
Okoro tiraba con coraje, lo mismo Kuki, que llevaba todo el partido sufriendo agarrones por culpa de un colegiado casero que se excedió en permisividades con los locales.
Hizo el Ceuta triple cambio con vistas a sacar lo mejor de sí en los últimos 10 minutos. Entraban Ale Meléndez, Joaquín González y Toni Abad por Matos, Mawuili y Okoro.
La sentencia del Burgos
Pero al momento la mala suerte iba a asestar un bofetón al Ceuta. Un disparo en la frontal a un hombre, un rechace, a otro defensa y ese rebote, pordiosero e inoportuno, da en Redru y entra el balón. La mala suerte se cebaba con el Ceuta. Cuando las cosas no querían salir, no iban a salir.
Entró Escobar por Camacho. El Ceuta buscaba un milagro.
El Burgos se defendía bien y cada minuto parecía alargar una agonía que los aficionados pedían que se acabase. Y así pasó el descuento hasta que el árbitro pitó. El Ceuta cayó de pie.
No pudo ser. Los caballas lo intentaron, lo merecieron y sometieron a los locales durante la gran mayoría del choque, pero las cosas no salieron. Toca volver, remangarse y trabajar para lograr la primera victoria ante el Valladolid.
Ficha técnica







El equipo necesita que la afición lo apoye.
Los caballas a muerte con su equipo y que el equipo lo sienta.
Está año bajamos la invasión tiene la culpa
Marruecos nos ha hecho jaque mate a Ceuta. Por su culpa la ciudad está devastada, el AD Ceuta va a pique y a los caballas nos ha quitado uno de los alicientes que teníamos. Mohamed VI quiere que vivir en Ceuta se convierta en una pesadilla para que los caballas nos vayamos