Es indignante abrir la prensa diaria y ver que, desde el 31 de julio, Ceuta es el epicentro de la vergüenza nacional. Cada titular es un golpe demoledor contra el bienestar y el futuro de nuestra ciudad, sentenciada por un Gobierno incompetente que subsiste a base de mentiras y contradicciones.
Marruecos avanza implacable en sus pretensiones expansionistas, crecido ante un Ejecutivo cobarde, inútil e ignorante. Este Gobierno ha claudicado en la defensa de la soberanía de Ceuta. Nos ha arrastrado a un polvorín social sin precedentes, demostrando una incapacidad absoluta para gestionar la crisis migratoria tras la invasión de nuestra frontera.
Su única y miserable respuesta es castigar a una población que ya no soporta más abusos. Gobernar no es posar; es defender con puño de hierro la españolidad de Ceuta. Ahórrese la propaganda y el maquillaje, porque su gestión es aberrante: no hay mayor fealdad ni bajeza que traicionar a la propia patria.
Su cobardía es tan extrema que es incapaz de mirar a la cara a los ciudadanos a los que ha vendido. Ninguna campaña de imagen podrá ocultar la miseria de sus actos. Ceuta no es un tablero de juego ni un vertedero donde amontonar y mover migrantes al antojo de sus pactos despóticos, ignorando el sufrimiento del pueblo. Nos está condenando a ser ciudadanos de segunda clase, despreciando a una sociedad que tiene una dignidad que a usted le falta. No hay espacio para el diálogo con quien destruye nuestro futuro. En nombre de Ceuta se lo exijo: ¡VÁYASE YA!






