Parece el día de la marmota. Aquella película en la que se repetía una y otra vez la misma vivencia. Creo no equivocarme si reviso en la hemeroteca ejemplares de hace años en donde se anunciaban cumbres con Melilla -la eterna hermana- y Andalucía. Esta última, erigida en gran matriarca, se aventuraba a proteger a las ciudades con complejo de Cenicienta.
Ahora nos anuncian que habrá nueva cita a tres bandas o, mejor dicho, refrescan ese aviso polvoriento para hacernos ver la necesidad de un bloque común de apoyos y reclamaciones.
Todo sobre el papel queda perfecto, las fotos ayudan. La realidad ya es otro cuento diferente.
Siempre he pensado que estos anuncios no sirven más que de autobombo y campaña. Hay que hacer política y buscar encuentros de este tipo que en nada repercuten positivamente en el ciudadano ya que en la práctica poca efectividad y mejora vemos en el día a día.
Me ha tocado cubrir más de una comparecencia que se materializaba en promesas de intercambio a todos los niveles a través de convenios que nunca se llevaban a cabo.
Que si relaciones empresariales, que si mejoras turísticas, que si potenciación de mercados… pero en la práctica nada de esto ha tenido beneficios directos como los anunciados.
Ceuta, Melilla y Andalucía van bien de la mano si realmente todo lo que se habla tiene la traducción que el ciudadano espera porque supone que mejorará su vida.
Mirando hacia atrás no se ha conseguido. Nada hace sospechar que el panorama cambie hacia una realidad que vaya más allá de la verdad de una foto. Eso estamos seguros que la hacen.







Ahora que estamos en 2024 me permito preguntarle a la autora del artículo:¿ Hay algo que le parezca bien? Ya sabemos que el mundo está muy complicado pero me imagino que algo irá bien.