En marzo de 2025, en el 5º aniversario de la declaración de alarma por Covid, Mónica García nos escribió a los médicos felicitándonos por nuestra actuación durante la pandemia. Le contesté que muchos de mis compañeros habían muerto. Que el ministerio de Sanidad que ella lidera, no había cumplido con su misión y no nos había protegido y que al menos en Ceuta sí lo habíamos hecho, pero no con bolsas de basura, como veíamos que lo hacían mis compañeros en televisión, sino con equipos de la construcción a los que el servicio de Preventiva del HUCE había dado el visto bueno y que financió una asociación privada de la Ciudad, Rotary. Mónica desmintió a Preventiva y desmintió una nómina que le mandé de un médico con cinco guardias. Pero bueno, vamos a lo que vamos: La invasión de Ceuta y nosotros, los médicos:
Hoy volvemos a sufrir una crisis, la invasión de Ceuta, y nuevamente, el Ministerio de Sanidad, nos deja a los pies de los caballos. No sé si, Dª Mónica García no ve todo lo que se cuenta en los medios ni lee los escritos que distintos médicos le han dirigido.
El Servicio de Urgencias del HUCE, se reforzó el jueves 30, primer día de la avalancha, con 2 médicos y 2 enfermeras más. Oiga, dos médicos y dos enfermeras. La invasión ha sido de 74000 personas (es una estimación porque ni siquiera están contabilizadas) es decir, ¡el 90% de nuestra población¡, porque somos 84000 habitantes. No sé cómo se puede decir que Urgencias y todos los Servicios no están tensionados, cuando se están atendiendo entre 300 y 400 urgencias al día.
Amén de los múltiples heridos en el cruce por el espigón, hipotermias, fracturas, ahogamientos etc. Ahora hay que atender navajazos y diversas reyertas entre ellos, violaciones, patologías agudas y crónicas como diabéticos descompensados amen de la alerta epidemiológica que suponen.
Han sido múltiples las embarazadas que han cruzado la frontera para ser atendidas en Ceuta, embarazos no controlados en su país que llegan en malas condiciones, incluso un embarazo gemelar al que hubo que hacer una cesárea urgente.
La situación en urgencias es caótica y durante estos días no ha disminuido. Llegan personas descompensadas de su diabetes porque no se han puesto Insulina, pacientes con heridas que ahora se han infectado y que curamos tras haber realizado el pase…y los vecinos de Ceuta, que evidentemente no van a dejar de enfermar porque estemos viviendo esta situación. Se han creado dos zonas de urgencias, para los de Ceuta y otra para los emigrantes que incluye a aquellos que presentan problemas mayores y otros leves, que atendemos en “fast track” pero aun así la espera de nuestros vecinos ha aumentado considerablemente, con las importantes consecuencias que esto podría tener. Médicos de otras especialidades intentamos arrimar el hombro en lo que podemos porque todas las manos son pocas: porque cuando las administraciones se ven superadas, los médicos siempre estamos ahí.
Es evidente que lo visto estos últimos días en Ceuta no solo habla de un problema migratorio sino de lo que sucede cuando por omisión, y progresivamente por dejadez, se contribuye al deterioro de nuestra Sanidad.
Ceuta es el ejemplo perfecto de una zona sensible, infradotada de personal sanitario sobre todo facultativo, que se ve desbordada cuando podrían haberse puesto medidas para que esto no sucediera. En Ceuta, la mayoría de los Servicios están al 50% de personal…y ¿sabéis qué? ¡No somos zona de difícil cobertura! Se aprobó hace unos años, pero no se ha llevado a cabo y ahora se han retractado. Sólo en Andalucía hay 61 zonas de difícil cobertura, pero Ceuta no lo es.
Sin embargo, el reciente testimonio de una compañera que vive en primera línea lo sucedido allí estos días, la Dra. Ascaso, médico de urgencias, vuelve a poner de manifiesto una realidad incuestionable: cuando todo se complica, los médicos nunca damos un paso atrás.
Nos preguntamos por la escasez de recursos. Nos preguntamos cuántas horas llevamos trabajando. Nos preguntamos por qué debemos trabajar con plantillas tan exiguas, pero a la vez vemos seres que han arriesgado sus vidas para venir a lo que ellos consideran, la tierra prometida y finalmente: atendemos, organizamos, priorizamos y salvamos vidas.
Lo hacemos porque entendemos que la Medicina es, ante todo, un compromiso con las personas. Sin embargo, ese compromiso no puede seguir siendo la coartada para que las administraciones ignoren el progresivo deterioro de nuestras condiciones laborales.
Resulta paradójico que se ensalce a los profesionales sanitarios cada vez que el sistema se enfrenta a una crisis y, una vez pasada la emergencia, nada cambie. Continúen las mismas jornadas interminables, las plantillas insuficientes, las guardias mal retribuidas, la burocracia creciente y la falta de medidas eficaces para atraer y retener médicos en la sanidad pública.
Pero, si esto no fuera suficiente, además, se atreve nuestra ministra Dª Mónica García, a hacer comunicados en los que dice que los servicios sanitarios de Ceuta, no están tensionados. Debería haber enviado refuerzos, enviado un tropel de médicos, haber arrimado el hombro en definitiva y no mentir cuando sabe que en cuanto tengamos un respiro la vamos a desmentir.
Los ciudadanos merecen saber que la fortaleza de nuestro sistema sanitario depende, demasiadas veces, del sobreesfuerzo de sus profesionales. Todos sus profesionales, médicos, enfermeras, TCAE etc. Pero también deben saber que este modelo tiene un límite. Cada vez constatamos cómo más compañeros deciden abandonar la sanidad pública, reducir su dedicación o buscar otros destinos porque se sienten agotados, infravalorados y maltratados por un sistema que lleva demasiado tiempo exigiendo mucho más de lo que ofrece. Mientras no se corrija esta situación, seguiremos perdiendo talento, experiencia y vocaciones. Y quienes acabarán pagando las consecuencias serán, una vez más, los propios pacientes.
Si no se ponen medidas para mejorar la situación de los médicos a nivel laboral, el deterioro progresará. Lo hemos visto en Ceuta, lo estamos viendo en Motril, lo ven los pacientes de áreas dependientes de hospitales comarcales que van disminuyendo la cartera de servicios por ausencia de médicos. Lo vemos en las zonas rurales y en las ciudades, cada vez con mayor población, en las que crecen las listas de espera.
Desde MUD defendemos que mejorar las condiciones laborales de los médicos no es un privilegio corporativo. Es una garantía para la ciudadanía. Un médico descansado, reconocido y con recursos suficientes puede ofrecer una atención más segura, más humana y de mayor calidad.
Los médicos seguiremos cumpliendo con nuestro deber. Siempre lo hemos hecho y siempre lo haremos. Siempre que un ciudadano nos necesite, allí estaremos, independientemente de las dificultades, porque ese es el compromiso que adquirimos el día que decidimos dedicar nuestra vida a cuidar de los demás.
Ahora ha llegado el momento de exigir la misma responsabilidad a quienes tienen la obligación de cuidar de la sanidad pública, así como de nosotros, los que la sostenemos cada día con nuestro trabajo.
Porque los médicos nunca hemos fallado a la sociedad. Es hora de que las administraciones tampoco fallen a sus médicos.
Kumari R. Nanwani (Jefe Sección Oftalmología)
Hospital Universitario de Ceuta
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