El perímetro fronterizo no ha registrado alertas en la primera madrugada tras la devolución a Marruecos de los inmigrantes que reventaron la valla este miércoles. Tras el intento de incursión a Ceuta producido, las batidas llevadas a cabo por los montes próximas no han recogido rastro de los cientos de personas que huyeron. La entrega por el Tarajal de los compatriotas que pudieron disfrutar de un Boza de horas ha supuesto un jarro de agua fría sin reacción.
La duda que prevalece entre las fuerzas de seguridad es la de ¿y ahora qué? Las respuestas son variadas: ahora habrá más devoluciones, ahora se pararán y esto habrá sido una mera anécdota, ahora ya no habrá más acercamientos al perímetro marcados por la violencia, ahora se incrementarán las llegadas por mar... Tantos 'ahora' como caben en la imaginación de los interlocutores, porque realmente hay serias dudas en torno al futuro inmediato.
Al otro lado de la valla la población migrante está desconcertada. En las últimas horas se han incrementado los mensajes de subsaharianos que quieren saber qué ha pasado, que preguntan sobre lo sucedido en Ceuta. El canal de información entre quienes ya han pasado y los que aún no lo han hecho es constante. Si en el CETI hay desconcierto, este incrementa al otro lado de la valla, entre la población que permanece escondida.
Fuentes policiales consultadas por este periódico creen que, al menos durante un tiempo, se ha marcado un antes y un después. Confían en que los acercamientos al vallado desciendan en estos días precisamente por el desconcierto absoluto que hay en zona marroquí y entre las pequeñas redes de tráfico que dominan este escenario.
"Teníamos miedo a que se produjera una tragedia. Un muerto. Esto no podía continuar así"
"Ahora mismo hay temor. No saben qué va a pasar. Si los próximos que hagan lo mismo van a ser entregados a Marruecos", advierte un agente del CNP. La política del Gobierno, aunque no se publicita oficialmente, es clara. Se va a hacer lo mismo porque existía una gran preocupación por lo que podía pasar.
"Teníamos miedo a que se produjera una tragedia. Un muerto. Esto no podía continuar así", matizan fuentes de la Guardia Civil. El 26J fueron 22 los guardias heridos, el 22A fueron siete. Todos ellos con quemaduras, algunos todavía arrastran las consecuencias de esos sucesos. Los inmigrantes heridos se cuentan por decenas. El choque entre ambos lados fue brutal. El temor era claro: podía morir un inmigrante, un guardia o producirse un auténtico conflicto diplomático entre fronteras.
La devolución a Marruecos ha parado, de momento, la situación. Ahora se espera la reacción. Porque al otro lado quedan cientos de personas que intentan escapar de sus países de cualquier forma. La retirada de los que habitan en las proximidades dura pocos días. Los devueltos intentarán pasar de nuevo aunque ya les consta en su expediente una devolución en toda regla. El panorama que se dibuja sobre Ceuta se antoja poco definido. Todos están a la expectativa.
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