Ceuta, Motril y Granada se han visto cara a cara el II encuentro orquestal. La ciudad ha sido la anfitriona de las dos huéspedes andaluzas, que han llegado hasta el Auditorio Teatro del Revellín cargadas de música.
Artistas de las tres poblaciones se han unido para ofrecer un concierto que ha deleitado a los asistentes. A pesar de no ensayar juntos en el día a día, han sabido cómo encajar sus sonidos e interpretar las melodías en armonía.
La actividad no solo ha servido para como punto de reunión entre los músicos de las tres localidades. También ha sido el escenario para celebrar la tradicional actuación de primavera, que se ha llevado a cabo en el mismo espacio.
Cultura
El Conservatorio Profesional de Música de Ceuta ‘Ángel García Ruiz’ ha traído estas dos propuestas. Ambas han nutrido la agenda cultural de la ciudad. Ha sido una cita imprescindible para los amantes de la música clásica.
Los artistas han tocado un breve repertorio antes de dar paso a los compañeros que se han preparado para dar la bienvenida a la primavera en su concierto. Los granadinos y los ceutíes han escogido como primera pieza para estrenar su actuación ‘El lago de los cisnes’, compuesta por el famoso Piotr Ilich Chaikovski.
Tras los primeros acalorados aplausos del público, han proseguido con una fusión entre literatura y música. La obra mítica de Shakespeare ha protagonizado la jornada por un momento. A través de la obra ‘Romeo y Julieta’, del mismo artista, la pareja de enamorados se ha vuelto de carne y hueso a través de las notas de los músicos.
Despedida
La penúltima melodía con la que han sorprendido a su público ha sido ‘Rondó’, de Purcell. La última con la que se han despedido de los asistentes, ha sido ‘L’Arlesienne’, de Hoffman. Tras los aplausos y las ‘enhorabuenas’, han cerrado este concierto, una actuación que no ha dejado a nadie mal sabor de boca.
A pesar de su adiós, la música ha continuado. El espectáculo de primavera ha comenzado tras el encuentro orquestal. La propuesta en esta ocasión ha presentado un repertorio variado que ha incluido distintos estilos y épocas.
Desde piezas pedagógicas hasta composiciones clásicas reconocidas, los artistas han podido demostrar su conocimiento y práctica a través de ellas. El programa ha sido descorchado con ‘Chop-Suey’ y ‘Rock’n Roll’ de Gabriel Koeppen, interpretadas por la colectiva de violonchelo. Las dos obras son esencialmente didácticas y se caracterizan por acercar ritmos modernos a los asistentes.

Violines
Los intérpretes han proseguido con ‘Zadok the Priest’ de Georg Friedrich Haendel. Esta composición solemne es muy conocida dentro mundillo de la coral barroca. Los integrantes del conservatorio la han adaptado en esta ocasión para un conjunto de violines.
La dulzura y melancolía de estos instrumentos de viento madera se ha esparcido por la estancia, con un sonido que ha generado un agradable ambiente. El tercer bloque ha combinado la canción popular ‘Go Tell Aunt Rhody’ con el célebre ‘Minuet en Sol’ de Johann Sebastian Bach. Este viaje por la múscia y la cultura ha tenido su próxima parada con selección titulada ‘Músicas del mundo’.
Este pequeño repertorio de aperitivos melódicos ha comprendido ‘Canción rusa’ de Piotr Ilich Chaikovski y a melodías tradicionales de Estados Unidos e Inglaterra. Ya finalizada esta pequeña muestra internacional, el piano ha se ha convertido en el auténtico protagonista del concierto.
Lo ha hecho con las notas de ‘Un rayo de sol matutino’ y ‘Canción de la cabaña’ de Florence Smith Price, una compositora norteamericana que destaca por su contribución al repertorio clásico del siglo XX.
Compositoras
La mujer ha tenido un papel relevante en la actuación. A esta pieza se han sucedido otras tanto de ella como de otras artistas de gran calado. ‘Ojos brillantes’, de la misma autora, ha sido la melodía elegida como la siguiente a tocar dentro del repetorio.
La ha seguido el ‘Minuetto’ de la Sonata número seis de Elisabetta Gambarini, una de las primeras compositoras italianas del siglo XVIII. El programa ha proseguido con ‘La muñeca enferma’ y ‘Canción antigua francesa’ de Chaikovski, ambas piezas breves que forman parte de su obra didáctica para piano.
‘Idylle’ de Cécile Chaminade ha aportado a la interpretación de los músicos del conservatorio un carácter lírico propio del romanticismo francés. La Sonata número veinte en Sol mayor de Ludwig van Beethoven ha introducido en la actuación un estilo clásico más estructurado.
La recta final del espectáculo la han marcado los sonidos de la Sonatina vienesa número uno de Mozart, una pieza representativa del clasicismo. El broche de oro final lo han puesto una coral de músicas tradicionales africanas como, por ejemplo ‘Banaha’ y ‘Siyahamba’, que han dotado del concierto de un tono a esta tarde de miércoles.





