La intervención de Juan Vivas este lunes en ‘El Hormiguero’, uno de los programas de mayor audiencia de la televisión española, ha permitido que el mensaje de Ceuta volviera a escucharse con claridad en toda España.
No era una entrevista más. Era una oportunidad para explicar, sin intermediarios, en directo y ante millones de espectadores, lo que el presidente de la Ciudad lleva defendiendo desde el primer momento: que lo ocurrido los días 30 y 31 de julio ha sumido a Ceuta en una crisis de una dimensión extraordinaria y que la respuesta del Estado debió estar a la altura. No ha sido así.
Vivas acudió al plató de Pablo Motos con un discurso firme, sin renunciar a sus convicciones y sin apartarse de lo que ha venido diciendo desde el principio. Habló de la frontera, de Marruecos, de la responsabilidad del Estado, de la seguridad, de la presión que soportan los servicios públicos y de la necesidad de que Ceuta no quede relegada al olvido. Pero, sobre todo, habló de Ceuta y los ceutíes en una situación que los está poniendo a prueba cada día desde el 30 de julio.
Hablar de su tierra, Ceuta, lo ha hecho siempre. En los momentos más fáciles y, especialmente, en los más difíciles. Porque probablemente nunca haya sido tan complicado ejercer de presidente de esta ciudad como lo está siendo ahora. A Vivas le ha correspondido capear uno de esos temporales a los que Ceuta, por su propia condición y por su posición geográfica, parece estar acostumbrada (aunque a esto no puede estar acostumbrado nadie). Y lo ha hecho con el saber hacer y la experiencia que le han permitido mantenerse al frente en circunstancias extraordinarias que nos hace sentirnos orgullosos de tenerlo al frente.
También los ceutíes han tenido un papel fundamental y así lo ha reconocido Vivas. Ceuta ha sostenido a su presidente al mismo tiempo que su presidente ha sostenido a Ceuta. En estos meses de incertidumbre y preocupación, esa relación de confianza ha adquirido un significado especial.
La defensa de la ciudad no ha sido únicamente una cuestión institucional: ha sido también una cuestión de pertenencia, de identidad y de orgullo por una tierra que reclama ser escuchada.
En ‘El Hormiguero’, Vivas ha vuelto a defender la españolidad de Ceuta con argumentos, firmeza y sin complejos. No necesitó elevar el tono para hacerlo. Le bastó con recordar una realidad que forma parte de la propia esencia de la ciudad: Ceuta es España y defender Ceuta es defender España.
Su intervención ha servido también para demostrar que, en momentos de máxima dificultad, la política exige algo más que consignas. Exige capacidad para explicar, para resistir y para mantener una posición cuando las circunstancias obligan a navegar entre aguas especialmente complicadas. Vivas lo ha hecho durante esta crisis, asumiendo el desgaste y afrontando críticas, incertidumbres y decisiones difíciles.
Anoche, Vivas volvió a ser la voz de Ceuta ante millones de españoles, respaldado al otro lado de la pantalla por los ceutíes. Una ciudad y su presidente, unidos en una crisis que todavía no ha terminado y ante la que queda mucho por hacer.
Y quizá por eso, entre todas las frases pronunciadas anoche, haya una que resume mejor que ninguna otra el mensaje que Vivas quiso trasladar al resto de España: “Que no nos olviden”.






