Hay datos que merecen ser celebrados sin reservas. El hecho de que Ceuta haya superado por primera vez en su historia la barrera de los 25.000 afiliados a la Seguridad Social -con 25.298 trabajadores dados de alta al cierre de mayo- es uno de ellos.
No es un máximo puntual ni un espejismo estadístico: es la culminación de una tendencia sostenida que lleva meses dibujando una curva inequívocamente ascendente y positiva.
Los números son elocuentes. Casi mil afiliados más que hace un año, 537 nuevos trabajadores incorporados al sistema en apenas cinco meses, y una tasa de crecimiento interanual del 3,98%.
En paralelo, el paro baja de 8.500 personas.
Son cifras que no admiten matices pesimistas.
Tanto el Gobierno de la Ciudad como la Delegación del Gobierno en Ceuta han coincidido en destacar estos resultados, y hacen bien. Que instituciones de distinto signo compartan una lectura positiva sobre la situación del mercado laboral dice algo importante sobre la solidez del dato.
La clave, no obstante, está en lo que viene después.
Los meses de primavera inflan tradicionalmente las cifras de empleo en sectores estacionales, suelen ser muy generosas con las contrataciones y más, una ciudad como Ceuta, donde el sector servicios es el mayoritarios.
El verdadero test llegará en otoño: si la afiliación aguanta o sigue creciendo cuando pase el impulso temporal, entonces sí podremos hablar de un cambio estructural consolidado. Ojála.
De momento, Ceuta trabaja más que nunca. Y eso, en una ciudad que lleva décadas buscando su nuevo modelo económico, es una noticia que merece ocupar la primera página.






