Es la primera vez que se hace en Ceuta una exhumación y posterior traslado de inmigrantes que estaban enterrados en el cementerio de Sidi Embarek.
Este lunes, por expreso deseo de sus familiares y con autorización judicial, se ha procedido a exhumar los restos de dos argelinos que murieron cuando intentaban entrar a nado desde Marruecos.
Tras haber sido identificados oficialmente gracias al Laboratorio de Criminalística de la Policía Judicial de la Guardia Civil, se puede llevar a cabo el traslado de esos restos a Argelia.
A primera hora de esta mañana, personal del cementerio ha realizado esas labores en las tumbas número 5161 y 4987.
En la primera, en la número 5161, estaba enterrado un joven localizado sin vida en el mar este pasado mes de junio, en la zona de Santa Catalina.
Mientras la comunidad musulmana celebraba el Eid al-Adha por vez primera en Loma Colmenar, la Guardia Civil recuperaba del mar el cuerpo de un joven enfundado en traje de neopreno y aletas.
Cuando se le enterró, ya se sospechaba que era argelino, pero no ha sido hasta constatarse su identidad de manera oficial, cuando el juzgado ha autorizado esta exhumación.
En la tumba 4987 fue enterrado Tadj el 16 de julio de 2024. Él era el joven que intentó entrar a nado en Ceuta con unos manguitos de niño colocados en sus brazos.
Aquella imagen impactó por la crudeza de una escena en la que alguien había pensado que ayudándose de unos manguitos infantiles podría mantenerse a flote.
El Laboratorio de Criminalística pudo saldar la deuda con la familia de este joven, logrando confirmar quién era, lo que permitió no solo que sus padres pudieran saber dónde había sido enterrado sino también iniciar el procedimiento de exhumación y traslado a su tierra de nacimiento.
Podrá ser enterrado en Argelia, en donde espera una familia para rezarle y tenerlo por siempre descansando en su lugar de origen.
Las gestiones realizadas este lunes son las primeras que se llevan a cabo en este cementerio para lograr una exhumación y posterior traslado de inmigrantes a Argelia.
En el año 2017, en Santa Catalina, se pudo llevar a cabo la exhumación de un senegalés llamado Ndigua Saw, a quien se le había enterrado en el nicho 162, permitiéndose así su traslado a su tierra, Touba.
Murió ahogado en Ceuta, pero tras un entierro inicial en nuestra ciudad, se permitió el traslado a su tierra tras continuadas presiones de la comunidad senagalesa para conseguirlo.
Ndigua era un joven agricultor de 34 años que embarcó en patera y terminó muriendo en aguas de Ceuta.
Casi 40 personas han fallecido este 2025 en Ceuta, en el año en el que las estadísticas de muertes asociadas a la inmigración han superado cualquier récord.
Nuestra ciudad se convierte en el descanso final de estas personas que iniciaron sus periplos clandestinos por mar o tierra, sin pensar, ni por asomo, que Ceuta se convertiría en el final de sus destinos.
Todos los entierros están registrados y la Guardia Civil siempre continúa los trámites para intentar saber quiénes eran.
A veces eso se logra pasado el tiempo, pero es importante para que, solo entonces, esas familias sepan qué ocurrió con sus seres queridos y puedan, como ha sucedido hoy, exhumar los cuerpos.
Una funeraria se ha encargado de llevar a cabo ese traslado, mientras que los operarios del cementerio de Sidi Embarek han realizado los trámites de exhumación con la dotación oportuna.
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