La intensa presión migratoria que vive Ceuta durante la última semana ha alcanzado este miércoles uno de sus momentos más críticos, dejando imágenes inéditas en torno CETI, donde centenares de personas esperan para poder acceder a unas instalaciones que trabajan al límite de su capacidad.
La situación se produce después de que el delegado del Gobierno informara del paso de más de 1.000 inmigrantes en apenas unos días, una cifra que continúa aumentando conforme avanzan las horas.
La ciudad afronta así una de las mayores oleadas migratorias, comparable, por su intensidad, a episodios de entradas masivas registrados años atrás.
Las inmediaciones del CETI reflejan la magnitud de la crisis. A lo largo de la cuesta que conduce al centro se acumulan decenas de personas descansando sobre mantas facilitadas por Cruz Roja, mientras otras esperan sentadas o tumbadas su turno para acceder a las instalaciones.
El escenario se repite desde la parte baja de la vía hasta la misma entrada del recinto, donde también han surgido tiendas de campaña improvisadas con mantas utilizadas como refugio ante la imposibilidad de acceder al interior.
El personal del CETI trabaja bajo una enorme presión. Vigilantes de seguridad, trabajadores sociales y el resto de profesionales del centro intentan atender a cientos de inmigrantes, viéndose superados por la situación.
Mientras tanto, Cruz Roja continúa colaborando en el suministro de alimentos y asistencia básica a quienes permanecen en el exterior esperando una plaza.
La presión migratoria también se hace visible en las calles próximas al CETI. Numerosos inmigrantes recorren las barriadas cercanas tras haber logrado su pase a Ceuta a nado.
Algunos todavía visten el traje de neopreno con el que realizaron la travesía a nado, mientras otros caminan descalzos después de haber sido rescatados o llegar por sus propios medios.
Muchos se saludan entre ellos y celebran haber completado con éxito un trayecto especialmente peligroso, en el que se podrían haber dejado la vida.
A las puertas del CETI pueden verse grupos descansando, hablando entre ellos o tomando fotografías para inmortalizar un momento que contrasta fuertemente con la situación en la que se ven inmersos.
Por un lado, grupos de inmigrantes celebrando en mitad de una imagen impregnada de precariedad, presión migratoria, colapso y pobreza. Por otro lado, unos trabajadores que están desbordados.
La presencia policial se ha intensificado de forma constante durante toda la mañana. Vehículos de la Policía Nacional no han dejado de entrar y salir de las inmediaciones del CETI.
Según ha podido conocer El Faro, alrededor de las 11:30 horas los vigilantes de seguridad solicitaron refuerzos a la Policía Nacional al considerar que la situación comenzaba a resultar insostenible debido al elevado número de personas concentradas a las puertas del centro.
En el exterior continúan llegando inmigrantes que esperan instrucciones mientras algunos utilizan el grifo situado junto a la entrada para asearse tras su llegada.
Entre escenas de cansancio también se producen muestras de alegría por haber alcanzado España, con gritos de “¡Viva España!” y fotografías para celebrar la llegada.
A la saturación del CETI se suma la situación que atraviesa la Jefatura Superior de Policía.
Según las informaciones a las que ha tenido acceso El Faro, el interior de las dependencias policiales alberga a numerosos menores inmigrantes mientras se realizan los trámites correspondientes para su identificación y protección.
Los adultos, por su parte, permanecen concentrados mayoritariamente en el entorno del CETI, donde aguardan la posibilidad de acceder al centro.
La sensación entre muchos ciudadanos es que la ciudad está afrontando una presión que supera ampliamente los recursos disponibles en nuestra ciudad.
Guardia Civil, Policía Nacional, Cruz Roja y el personal del CETI mantienen desplegados todos sus esfuerzos para gestionar una llegada constante de personas.
Este incremento de entradas se agravó tras la afirmar el Tribunal Supremo que la legislación vigente no permite las devoluciones en caliente de inmigrantes interceptados en el mar cuando intentan acceder a Ceuta o Melilla a nado.
Las continuas desapariciones en el mar recuerdan el lado oscuro de estas travesías, en las que numerosos jóvenes, tanto mayores de edad como menores, pierden la vida intentando llegar a territorio español.
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Y cuanto nos cuesta todas estas personas ?. Cuando se les acabe lo poco que traen , que pasará? Son jóvenes y querrán visitar la feria , con dinero? En fin mientras tanto el rey de su país , disfrutando de como toma Ceuta sin mover un dedo