La necesidad de dar una vuelta de tuerca a la situación y de buscar una alternativa los llevó a este evento. Las madres y los padres que componen el AMPA del
Cuando se implantó esta modalidad, el centro gozaba de un apoyo económico del Ministerio de Educación. Esta facilidad permití acceder a la piscina los sábados por dos horas.
La llegada del Covid paralizó su práctica para no poner en riesgo a los menores y por las restricciones impulsadas a nivel nacional. “Volver a pedir la ayuda fue bastante complicado. Tenía que ser todo de forma digital. No teníamos firma electrónica. Debida a las dificultades y a la gran responsabilidad para con nuestros hijos, la suspendimos”.
Volvieron a intentarlo de nuevo hace dos años. El grupo de padres se reunió con el Instituto Ceutí de Deportes y con la Ciudad. Ahí ellos expresaron que, a su juicio, este tipo de ejercicios adaptados “no pueden estar sujetos a subvenciones dependientes de los seres queridos de los perjudicados”.
Domínguez aclara que en ese encuentro exigieron que “dentro de los pliegos y ofertas del ICD se ofreciera deporte de este tipo”, comenta. Finalmente, la opción con la que cuentan de momento es con sus ingresos.
“Nos hemos visto obligadas a llevarlo a cabo de forma privada, es decir, con las cuotas de las familias. Pagamos 50 al mes por cada niño y tenemos dos horas semanales. Hemos logrado que sea entresemana”, relata.
“El monto no es suficiente para cubrir el sueldo de los monitores, que son tres por cada siete niños. Requieren de mucha atención. El resto lo pagamos con fondos propios. Queremos devolver el dinero a las arcas del AMPA para que no se quede sin recursos”, incide.
La velada no solo será una oportunidad para aliviar la situación financiera que provoca para el centro la ausencia de una ayuda externa. Será también el punto de partida idóneo para dar a conocer a la sociedad sobre las reclamaciones de los progenitores.
“Aún queda un largo camino para conseguir la igualdad de las personas con discapacidad. Hay mucho que hacer”, remarca. Domínguez señala que todavía quedan varios frentes por derribar.
“El colegio está saturado. Faltan cuidadores y espacios. Se dan dificultades en el acceso al deporte y también del ocio. Por ejemplo, en mi caso, para que mi hija disfrute de las carrozas, tengo que estar unas dos horas antes en el lugar. Es imposible que las vea desde su silla de ruedas si no está en primera fila”, destaca.
“Sin embargo, en muchas comunidades sí que se reservan sitios para vecinos con movilidad reducida en estos eventos. Aquí en Ceuta no lo hay”, narra. Agradece la labor que realizan los profesionales de Plena Inclusión, pero asegura que, a pesar de ello, el respiro familiar “es inexistente”.
“¿Qué ocurriría si enfermo? No hay ningún centro especializado en esta materia o de urgencia. Muchas familias han tenido que irse de la ciudad para vivir en regiones que sí disponen de estas herramientas una vez que sus hijos se hacen mayores”, comenta.
La vicepresidenta del AMPA estima que cuando son menores “todo lo que se ofrece son terapias, como si no tuvieran derecho a otra cosa. ¿Qué se les da cuando son mayores?, ¿Qué pasa con ellos?”. Otras de sus reclamaciones son “las pocas salidas y las pocas plazas que tienen después de cumplir los 21” y la falta de campamentos inclusivos.
El fútbol femenino en Ceuta celebra un nuevo hito en su crecimiento con la proclamación…
Una mujer ha ingresado en el Hospital Universitario de Loma Colmenar tras ser herida por…
Marruecos ha llevado a cabo una operación en las zonas más próximas a Ceuta para…
El Museo de Ceuta ha acogido este viernes a las 19:00 horas la muestra ‘La…
Mientras el deporte en la ciudad autónoma continúa captando la atención de medio país a…
Tras la puesta en marcha del proceso de regularización extraordinario y ante la complejidad que…