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Celestino, un gallego al que le duele Ceuta

Este gallego de nacimiento y ceutí de corazón, que se empeñó en que sus hijas fueran caballas, siente mucho lo que está pasando en la ciudad

Aunque ya han pasado unos cuantos años desde que Celestino Martínez Ascariz partió con su esposa y sus hijas de Ceuta, nunca ha dejado de pensar en la ciudad en la que pasó un tiempo que atesora y que quisiera repetir.

Este gallego de nacimiento y ceutí de corazón llegó a nuestra ciudad cuando le tocó hacer el servicio militar. Todavía recuerda la cara de sus padres al despedirlo, entre lágrimas, desde la estación de ferrocarril de Lugo en el año 1962.

A los ocho días de haber llegado, asegura que se convocaron las oposiciones en Magisterio de Ceuta. Como él era maestro, se presentó y “saqué el número 5”. Los doce primeros quedaron en lo que se llamó la Campaña de Alfabetización Nacional. Él se convirtió en el tutor de las clases de adultos. “Teníamos clases montadas dentro de los cuarteles porque había muchos soldados que eran maestros y aprovechábamos para dar clases porque había muchos soldados que eran analfabetos”.

“A Ceuta no le hacen caso y se merece un trato mejor que el que le están dando”

Cuenta que “estuvimos allí muchos años, porque también fue mi mujer que era maestra de alfabetización y yo que fui a cumplir la mili allí”.

De Ceuta, además de su amor por la ciudad, a Celestino le quedó una esposa y dos hijas caballas porque se empeñó en que nacieran en la ciudad. “Hemos querido que fueran caballas porque no es bien nacido quien no es agradecido”.

A pesar de su regreso a Galicia, años más tarde, “la verdad es que a toda esta familia nos gusta mucho Ceuta, queremos mucho a Ceuta”. Tanto Celestino como su esposa lograron mantener una relación muy especial con sus antiguos alumnos, con quienes hablan por teléfono con bastante frecuencia.

Y precisamente esa comunicación constante con todas esas personas de la ciudad a las que quieren mucho, le ha permitido a este hombre de 84 años conocer siempre lo que ocurre en Ceuta, lo bueno, pero también lo malo.

Lamenta que “está muy olvidada. A Ceuta no le hacen caso y Ceuta se merece un trato mejor al que le están dando”.

Desde 1962 hasta 1975 estuvo Celestino en nuestra ciudad, de la que partió ya con una familia hecha y a la que regresaba todos los años de visita. A él lo conocen en Benzú, porque su primera escuela estuvo en la barriada. También le tienen mucho cariño en Villajovita, donde tenía su casa.

“A toda esta familia nos gusta mucho Ceuta, queremos mucho a Ceuta”

“A mí me gusta la gente de Ceuta, hay muy buena gente”. Esa es la respuesta de este gallego cuando se le pregunta por la ciudad.

Por eso siente una profunda tristeza al saber que Ceuta no es lo que recuerda. “Me da vergüenza lo que está pasando con Ceuta, me da vergüenza cuando se cerró la frontera que no se habló nada, y la frontera era un bien tanto para Ceuta como para los marroquíes”. Cuenta que una vez por semana iban a hacer la compra a Tetuán y asimismo, lo hacían los marroquíes en la ciudad.

Celestino se refiere a Ceuta como una “ciudad bonita y muy acogedora”, en la que nadie se sentía forastero. Pero ahora le duele lo que le cuentan los que fueron sus alumnos, que le dicen que la ciudad está muy abandonada y que la inseguridad se ha convertido en un problema.


“No puede tenerse a Ceuta así, arrinconada, que es una vergüenza, y encima cada vez que se habla de Ceuta se dicen cosas malas, no sé qué pasa pero se dicen cosas malas”, dice el hombre que rememora una ciudad en la que “nunca hubo un problema”.

Celestino recuerda una Ceuta mejor, en la que había respeto, en la que todos eran una gran familia, en la que la gente mantenía una relación maravillosa y por eso su mensaje es: “Hay que estar y defender a Ceuta que es preciosa”.

Celestino no es tan optimista sobre el futuro

“Aunque estoy en Coruña, veo las cosas y no hay derecho al trato que está recibiendo Ceuta, no hay derecho”, lamenta ese hombre que no es tan optimista como quisiera sobre el futuro de la ciudad.

“Por lo que me transmiten mis alumnos, todo está fatal, en la calle hay una inseguridad tremenda”.

Dice que ahora no hay una relación de atracción hacia Ceuta como ocurría antes y eso le da mucha tristeza al recordar cómo era la ciudad cuando él tuvo la oportunidad de vivir aquí y lograr tanto. Considera que a Ceuta la han “arrinconado”, algo que le resulta imperdonable. “Nos duele mucho esto porque Ceuta a nosotros nos dio mucho”.

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