El 1 de mayo no es solo una jornada festiva. Es, sobre todo, un recordatorio. Un día para reconocer que los derechos laborales que hoy parecen normales (la jornada regulada, los salarios dignos o la negociación colectiva) fueron conquistados con lucha y movilización.
Nada fue regalado.
Por eso, la convocatoria de este año en Ceuta, bajo el lema ‘Derechos, no trincheras’, llega en un momento clave. Porque hoy el debate ya no se limita al empleo. Hablar de derechos laborales es hablar también de vivienda, de conciliación, de transporte o de oportunidades para los jóvenes y así lo han recordado CCOO y UGT en la rueda de prensa previa de este día de celebración y, también, de defensa.
La realidad es clara: hay convenios bloqueados, dificultades para acceder a una vivienda y una creciente sensación de que construir un proyecto de vida es cada vez más complicado.
Ante este escenario, el mensaje de los sindicatos es directo: los derechos no son irreversibles. Lo conquistado puede perderse si no se defiende.
De ahí la importancia de salir a la calle y responder al llamamiento realizado por los sindicatos. Hay motivos.
El 1 de mayo no pertenece solo a los trabajadores en activo. Es una causa común que afecta a toda la sociedad. Porque lo que está en juego no son solo condiciones laborales, sino condiciones de vida.
En un contexto de cierta polarización y desafección, esta jornada también apela a la unidad y a la responsabilidad colectiva. No se trata solo de reivindicar, sino de recordar que el avance social siempre ha sido fruto de la acción compartida.
Celebrar este día es necesario.
Pero defenderlo, aún más.
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