Alrededor de 350 subsaharianos protagonizaron a primera hora de ayer un intento de entrada masivo por el Tarajal.
Las fuerzas de seguridad marroquíes, que ya habían sido advertidas del acercamiento por la Benemérita tras detectar la formación de grupos a través de las cámaras, intervinieron para evitar el pase procediendo a la detención de 231 inmigrantes. Todos fueron trasladados con posterioridad en autobuses hasta Fez y Rabat, tal y como denunciaron las oenegés.
El episodio registrado ayer, entre las 6.00 y las 7.00 horas, era el resultado de lo que ya empezaba a temerse bien entrada la madrugada. Desde el momento en que los buhos de la Guardia Civil captaron la concentración de gran número de personas, se activaron los sistemas de alerta previstos que pasan por el aviso a Marruecos y por disposición, en Ceuta, de las fuerzas de seguridad necesarias por si se producía la entrada.
No hubo cambios respecto a otros pases. Los subsaharianos no variaron su forma de actuar a pesar de que no hace ni un mes que se difundió públicamente la colocación de rejas para impedir el pase desde la ITV hasta la playa del Tarajal pasando por debajo del puente. Ese fue el itinerario que pretendían seguir los inmigrantes divididos en tres grupos que pretendieron el acceso en dos intentos separados en el tiempo. Unos 250 bajaron a la carrera desde la zona de Berrocal y la ITV hacia el Biutz. Allí su entrada fue abortada por las fuerzas de seguridad marroquíes. El resto, unos cien, se dispersaron por los montes para ejecutar un segundo intento y permanecieron allí hasta casi las nueve de la mañana. Solo dos subsaharianos consiguieron entrar por la zona del vallado, en donde tuvieron que ser atendidos por miembros de la ERIE de Cruz Roja que, desde primera hora de la mañana, se había desplegado en la frontera. Se trató de un joven de 32 años procedente del Chad, que presentaba una fuerte contusión en la pierna y diversas heridas que necesitaron de sutura. Tras ser atendido en la ambulancia fue evacuado al Hospital. El otro inmigrante procedía de Guinea Conakry, de 22 años y presentaba heridas leves que solo requirieron de la atención en una de las ambulancias de la entidad humanitaria.
La Wilaya (gobierno civil) de Tánger informó en la tarde de ayer que el operativo llevado a cabo constituye uno de los mayores arrestos masivos realizados en este año en las fronteras que Marruecos tiene con las ciudades de Ceuta y Melilla.
Los porteadores y trabajadores transfronterizos que a esa hora pretendían su entrada en la ciudad se vieron sorprendidos por la cantidad de inmigrantes que buscaron en la frontera la vía de escape después de meses en los campamentos establecidos en los montes marroquíes. Los informes emitidos por las fuerzas de seguridad españolas ya habían informado del incremento de sin papeles en las inmediaciones de Ceuta, estimando la ocupación de los campamentos en unas 2.000 personas. Tarde o temprano se esperaba este acercamiento que ya tuvo un primer aviso hace un par de semanas, en concreto el pasado 28 de octubre, cuando 300 subsaharianos quisieron acceder a Ceuta pero fueron repelidos mucho antes de aproximarse al vallado.
La frontera del Tarajal sufrió cierres parciales durante la mañana precisamente para evitar que pudiera producirse algún intento de entrada por la propia frontera aprovechando la acumulación de porteadores.
La ERIE de Cruz Roja, preparada para las llegadas
Nadie sabía realmente lo que podía suceder en el Tarajal. Todo había quedado en manos de Marruecos; de fallar esa primera línea de contención había que estar preparados ante posibles entradas masivas. Es por ello que, siguiendo el protocolo establecido, la Guardia Civil procedió a la activación del Equipo de Respuesta Inmediata ante Emergencia de Cruz Roja, la ERIE, compuesto por cuatro vehículos de emergencia, una embarcación de gran capacidad y más de veinte voluntarios, con DUEs y técnicos de emergencia con disponibilidad de desplegar un puesto médico avanzado si así se hubiese necesitado.
Finalmente no fue necesario ir más allá y los integrantes de la entidad humanitaria solo tuvieron que llevar a cabo dos asistencias sobre el terreno, antes de que proceder al traslado de uno de los subsaharianos al Hospital, aunque en ningún momento por lesiones de gravedad, tal y como confirmó Ingesa. De hecho no tuvo que quedar hospitalizado, más allá de las atenciones básicas iniciales antes de ser entregado al Cuerpo Nacional de Policía.
Las cuatro ambulancias fueron movilizadas en la zona fronteriza del Tarajal y una embarcación de gran capacidad estuvo contantemente en el agua con 4 tripulantes a bordo (1 patrón y 3 socorristas acuáticos) preparados para el rescate, ante el temor de que pudiera producirse alguna entrada por vía marítima.
Durante esta semana Cruz Roja ha atendido a 19 inmigrantes que han ido apareciendo en distintos puntos de la ciudad, siendo la amplia mayoría de Guinea Conakry. Dato éste que no hace más que confirmar la entrada de subsaharianos de esta nacionalidad por vías ajenas al salto a la valla o a la presión por mar, sino que son captados para ser introducidos en dobles fondos. Luego son abandonados en distintos puntos de la ciudad.
El 4 de marzo, referente claro para este intento de entrada
Los inmigrantes que pretendieron ayer la entrada en dos grupos imitaron el mismo procedimiento que se siguió el pasado 4 de marzo. Aquella vez eran 1.200 los inmigrantes que, en dos turnos, quisieron entrar a la carrera desde la zona de la ITV hasta el Biutz para descender por el puente y llegar a la playa. Igual que sucedió el 6 de febrero. Aunque en aquella ocasión el intento resultó fallido, ayer volvieron a seguir el mismo modus operandi, topándose con la firme reacción de las fuerzas de seguridad marroquíes.
Si Marruecos no hubiera conseguido poner freno al pase, las fuerzas de seguridad españolas habrían actuado y se hubiera procedido al cierre de las rejas hidráulicas que fueron presentadas por el propio delegado del Gobierno, Francisco Antonio González, hace un par de semanas. Con esta medida se hubiera impedido la llegada al mar pero no el intento de entrada que podían desarrollar estos grupos por la propia frontera.
En previsión de otras alternativas, se procedió al cierre de la frontera tanto en el lado marroquí como en el español. El paso del Biutz, de hecho, pudo empezar a funcionar a las diez de la mañana por esta situación.
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