La Ciudad nos comunica que por dar de comer a los gatos en la calle nos puede caer una sanción de hasta 1.500 euros. Dice además que se van a intensificar las medidas de control sobre una práctica que provoca quejas ciudadanas por acumulación de restos de comida en aceras o calzadas. Suena a chiste. Me refiero a la excusa, no a la sanción. Que en una ciudad donde el servicio de limpieza es más que cuestionable, donde tenemos una nefasta política en esta materia salvo que paguemos porque nos den un premio a la ciudad limpia y así engañemos al auditorio (¿recuerdan las míticas escobas?), y en donde no hay zona que te patees que no esté abandonada, sucia u olvidada de la mano del gestor... nos salgan con esta advertencia es, simplemente, un mala broma.
Alimentar a gatos callejeros no es el problema fundamental de la suciedad ni de las quejas ciudadanas. Que yo sepa no son precisamente los gatos quienes se dedican a rebuscar basura y sacar todos los restos de los contenedores; tampoco son los que van a la playa para dejarla llena de restos ni son los culpables de que el nivel de limpieza que debería prestarse sea el que es, con zonas en donde los baldeos ni se recuerdan.
Pero la Ciudad decide advertirnos de las multas con las que pueden sancionar estas prácticas para meter miedo a aquellas personas que se preocupan por cubrir la falta, la desatención en la que cae este Gobierno para con los animales. Entre ellos los gatos, para los que nunca ha activado un plan de castración como se debe para evitar las consecuencias derivadas de las camadas descontroladas.
Que haya quienes se preocupen por estos animales no hace sino cubrir una labor que la propia institución municipal no alcanza y lejos de poner en marcha planes adecuados lo que lleva a cabo es difusión de advertencias que no generan más que un rechazo hacia los componentes de ese colectivo desinteresado por los animales callejeros.
Si la Ciudad hubiera advertido no solo las multas por dar esta comida sino por tantas irregularidades que se cometen no sería objeto de crítica, pero que solo se cebe en un determinado colectivo chirría.







No piensen que bromeo. Los gatos se alimentan de roedores y de cucarachas. Es posible que estén ayudando en la limpieza de la Ciudad.
¡Muy bien dicho Carmen! Menudos problemas de medio ambiente tiene la ciudad por responsabilidad de la dejadez política y de todos los incívicos que hay como para que ahora nos salga con esta tontería.
Lo que tiene que hacer sanidad animal, con su consejero a la cabeza, el rey del omeprazol, es hacer campañas de castración todo el año y no las chapuzas que hacen.
¿Cuantos veterinarios tiene el ayuntamiento? Bastantes. ¿Cuanto cobran? Bastante. Pues que se pongan las pilas y hagan algo: ¡campañas de castración!
Los gatos son muy limpios, se asean a si mismos continuamente, a no ser que les falte comida, (tengo gatos).