Hay ya quien está intentado sacar rédito político de la situación por la que estamos atravesando durante estos días con el yihadismo situando a Ceuta en primera página de los medios informativos.
Por supuesto, una difícil lucha porque continuaremos teniendo a una minoría que pretende seguir entendiendo la religión como una arma de enfrentamiento y de incitación al odio. Eso nadie lo podrá evitar, por mucha campaña que intentemos lanzar a los cuatro vientos. Pero esos mismos que están intentando sacar rédito político, como si por estar casi a la vuelta de la esquina de unas elecciones autonómica todo sirviera para afear al Gobierno del presidente Vivas. Todos parecen de acuerdo en señalar que esta mala propaganda, por supuesto, perjudica a la imagen de Ceuta del Estrecho hacia fuera, pero lo que no se debe consentir es que hablemos en la propia Ceuta de que se fomenta la segregación. La segregación se vivió en Estados Unidos a mediados del siglo XX y todavía hoy en día permanece anclada en determinados lugares de la Unión, pero hablar de segregación en Ceuta es un arma peligrosa, porque es mentira y además esta situación que estamos viviendo no sirve para que los ceutíes reflexionemos porque se fomenta la segregación, ya se falta a la realidad por sacar un rédito electoral. Y el nombre es muy fácil: José Antonio Carracao. Está jugando con fuego y al final puede terminar quemándose.





