Al secretario general del PSOE y uno de los candidatos a las primarias parece que no le ha sentado nada bien toparse con un ‘contrincante’ en este proceso que nos vendió como ‘abierto’.
Acostumbrado a prepararse o a dejarse preparar el camino para hacer y deshacer a su antojo en el partido, la aparición de la figura de Justino Lara le ha desestabilizado todos sus planes. Carracao abrió el melón de la democracia con la convocatoria de primarias abiertas pensando que iba a seguir siendo ‘el niño’ en el bautizo. La aparición de Lara y el bloque que tiene a su lado ha sido una bofetada y sin manos.
Es tal el egocentrismo del ‘niño’, que no había contemplado la posibilidad de que otra persona estuviera dispuesta a tomar el testigo de la alternativa que desde hace tiempo se está pidiendo a gritos en el PSOE. No olvidemos que detrás de la figura de Justino Lara hay militantes de peso, gente auténtica de partido (no la chiquipanda cuya defensa del socialismo se mide proporcionalmente al beneficio obtenido) que ha sido arrinconada, hombres y mujeres a los que se les echó o fueron marchándose aburridos porque en Daóiz solo se hace lo que impone ‘el niño’.
La democracia de la que tanto alardea quien se ha convertido en una especie de vedette, que se pirra por las cámaras y persigue a los periodistas en cualquier acto para lograr un hueco mediático, termina en la misma puerta de la sede del partido. Dentro se hace lo que él quiere y como quiere.
La gente que integra esta nueva candidatura se merece un respeto que, de entrada, no lo ha tenido quien fue colocado a dedo al frente del partido por Salvador de la Encina. Carracao, acobardado detrás de la figura de De la Encina, fue quien expulsó del partido a los que podían evitar su llegada al poder. Ayer, con esa cobardía que ya parece ser marca de la casa y haciendo un obsceno ejercicio de inmadurez, deslizó que el editor de esta Casa, Rafael Montero, estaba detrás del desembarco de Lara y su equipo. Por mucho que ‘el niño’ esté obsesionado con este medio de comunicación, no le vamos a dar argumentos para engordar su ya alocada carrera política. El propio Justino Lara se ha encargado de echar por tierra las alucinaciones de este personaje, que lleva años mirando por y para sus intereses particulares, que se ha creado una fachada para engañar a una población que ya le tiene calado.
Su espíritu democrático de cara a la galería no hace sino esconder el aire de dictador que sí muestra en las reuniones internas en donde impone decisiones sin dejar siquiera que su equipo opine. Sus políticas sociales de cara a la galería dejan para la intimidad a un personaje que se ha encargado de dejarse atado y bien atado su propio futuro profesional llegando a convertir el culebrón de su permuta en objeto de venganzas políticas. Su supuesto espíritu de partido no hace sino tapar el PSOE que él mismo ha fabricado junto a una pandilla de amigos, que le hacen ver todos los días que es el mejor para así aumentar su ego, con campaña de imagen incluida.
A Carracao parece que le molesta que le recuerden su pasado cuando es precisamente ese pasado el que le aupó a un puesto al que llegó barriendo a los que le podían hacer sombra, echando del partido a quienes sí eran auténticos socialistas, renegando de los que intentaron sacar adelante un socialismo distinto al que ahora él mismo traiciona con sus actitudes.
El presente de Carracao es el reflejo de un pasado que le posibilitó llevar las riendas del PSOE no precisamente por sus méritos, sino por imposición de quienes ahora se arrepienten de los pasos dados.
Comienzan unas primarias en el PSOE que deben desarrollarse con total normalidad, sin maquinaciones ni intereses espúreos, que no son precisamente los que causa El Faro sino los que causa el propio Carracao y su equipo intentando poner piedras en el camino a la candidatura de Justino Lara y buscando excusas para tapar las trabas que, acobardado, ya ha puesto en marcha. Y él sabe perfectamente cuáles son.
Denunciar que se le ataca en lo personal llega a ser ya bajuno. Nadie lo ha hecho, salvo que entienda como tal la definición real y auténtica de cuál ha sido su trayectoria en política. ¿O es que es usted quien se escandaliza porque le recuerden lo que ha hecho anteriormente para situarse en donde ahora está? Es evidente que debería sonrojarle cada mañana, pero convertir esto en una afrenta personal es de tener poca vergüenza. Usted está en el PSOE por lo que está, usted echó del partido a muchas personas a las que hizo daño, usted deja en evidencia una clara falta de criterio en cada intervención que hace, usted es capaz hasta de traicionar su reciente apoyo a Madina dibujándose ahora como un fiel a Pedro Sánchez cuando los afines al número 1 del PSOE saben perfectamente sus artimañas.
Ya no es época de pucherazos, ni de listas negras, ni de ‘niños de bien’ que tienen la cara dura de cargarse de un plumazo a militantes de peso a los que selló la voz porque sí. Ya no es época de apuestas equivocadas. Hay una alternativa. Que gane quien quiera la militancia pero con transparencia, con un censo accesible, sin piedras en el camino y sin escenificar una tragicomedia creyéndose, de nuevo -y ya van demasiadas-, la ‘Pantoja’. Ésa bastante tiene con evitar la cárcel.





