Tal y como ya se esperaba en la noche del pasado martes, ayer se hizo oficial la dimisión de la consejera de Asuntos Sociales, Carolina Pérez, después de su polémica intervención en el Senado.
Con su dimisión, Pérez pone el punto y final a más de 20 años de política activa, después de reconocer su error “por unas palabras desafortunadas” y “pedir perdón” a quienes se hayan sentido ofendidos. Dejará así su cargo como consejera de Asuntos Sociales pero seguirá siendo diputada hasta el final de la legislatura.
La Ciudad optó por la fórmula del comunicado oficial para difundir a los medios esta decisión, evitando así una comparecencia institucional tanto de la propia Pérez como de otros cargos del Gobierno, que sí se irán llevando a cabo en los próximos días.
La dimisión de Pérez se produjo después de mantener una reunión con el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, aunque ya en la noche previa se había debatido y analizado esta posibilidad.
En su comunicado Pérez recalcó que con esta decisión busca “poner fin a la polémica que se ha levantado por mis declaraciones en el Senado, en la denominada Comisión de estudio sobre las nuevas formas de exclusión social como consecuencia del fuerte incremento del desempleo. Como el propio nombre de la Comisión indica, mi comparecencia en la Cámara Alta fue para hablar del desempleo y de la exclusión social en Ceuta. Apoyándome en estudios y en datos oficiales, hablé de la problemática del paro en Ceuta, aludiendo a factores cuya existencia nadie ha puesto en duda: escasa cualificación de los parados, fracaso escolar, dificultades idiomáticas, alto paro femenino… Además, conté las políticas que desde el Gobierno hemos puesto en marcha para hacer frente a la exclusión social”, apuntó. El error cometido por la ya ex consejera de Asuntos Sociales se produciría después, tras que una senadora del PSOE le preguntara “si esos factores a los que antes he aludido tenían una componente cultural. Y entonces cometí el error de no precisar mis declaraciones, de hablar de manera generalizada y sin dejar claro que en ningún caso estaba hablando de toda la población musulmana”, resaltó.
La propia ex consejera, pasadas las horas propias de una reflexión detallada, ha reconocido que fueron “unas palabras desafortunadas, por las que reconozco mi error y pido perdón. Cualquiera que me conozca sabe que en ningún caso fue mi intención ofender a nadie y menos a todo un colectivo, a la población musulmana”, recalcó.
“Con mi trabajo a lo largo de los 20 años de trayectoria política que llevo a mis espaldas, y especialmente en el tiempo que he estado al frente de Servicios Sociales, creo haber demostrado que he trabajado por la cohesión social y la integración. Por ello considero que mis manifestaciones en la Comisión del Senado en ningún caso reflejan mi manera de ser ni mi modo de actuar, ya sea en mi vida personal o en la actividad pública que he desarrollado”, sentenció.
Pérez aclara que con la dimisión presentada busca que “mis desafortunadas palabras no se utilicen para dañar la imagen del Gobierno, de mi partido, el Partido Popular, y, lo que es más importante, la imagen de Ceuta. Porque habré cometido un error, pero en mi ánimo jamás ha estado la ofensa. Espero que mi dimisión ponga fin a la polémica que se ha levantado y que nadie la utilice para buscar la división y el enfrentamiento a la caza de réditos electorales”.
“No obstante, insisto, han sido unas palabras que lamento, y que en ningún caso reflejan ni mi opinión, ni la del Gobierno ni la del Partido Popular. La convivencia, lejos de ser un problema, es un valor que enriquece a la sociedad de Ceuta. Mi decisión es la respuesta coherente a esta convicción, a mi compromiso personal con esta idea, al compromiso con este principio de mi partido y del Gobierno del que he formado parte hasta ahora”, indicó.
La dimisión de Pérez tiene lugar varios meses después de otras que se han ido sucediendo en los dos últimos años en el seno del Gobierno. Antes que Pérez fue la dimisión del que fuera consejero de Gobernación, José Antonio Rodríguez, la del propio número 2 de la Ciudad, Pedro Gordillo, o la del cese del subdirector de Menores, Luis María Fernández, por decisión, precisamente, de la que fuera consejera.
Vivas destaca que es “saludable que una persona reconozca su equivocación y dimita”
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, valoró la dimisión de Carolina Pérez al frente de la Consejería de Asuntos Sociales, a la salida del acto de renovación del voto a la Patrona de la Ciudad, ante la petición de los medios informativos.
Dijo claramente que era una situación que “ni la esperábamos ni la deseábamos”, destando que Pérez había actuado de manera consecuente en todos los sentidos y que había reconocido que se había equivocado, tal y como constaba en el comunicado enviado por la Ciudad Autónoma.
También dejó bien claro Vivas que esas declaraciones efectuadas en el Senado no se correspondían para nada con lo que ella pensaba, “porque han sido unas declaraciones desafortunadas, muy alejadas de lo que piensa el Gobierno de la Ciudad Autónoma y de como actúa el Gobierno de la Ciudad Autónoma”.
Reconoció el presidente que desde el primer día se habían caracterizado por hacer una apuesta rotunda en favor de la cohesión y de la integración social y “ése ha sido nuestro norte y lo continuará siendo”.
Igualmente, destacó que era saludable para la vida pública que una persona que ocupa una responsabilidad política reconozca que se ha equivocado y dimita.
Asimismo reflejó que “no debemos hacer ninguna operación de enseñamiento contra su persona y yo no lo voy a hacer”.
El Gobierno, por su lado, lamentó el uso partidista que de estas desafortunadas expresiones han realizado diferentes formaciones políticas. Desde el punto de vista del ejecutivo presidido por Juan Vivas la polémica ya está zanjada.
Pérez, las más antigua en el PP
De todos los miembros del Partido Popular en la Asamblea de la Ciudad Autónoma, Carolina Pérez era hoy por hoy la persona que más tiempo llevaba militando en el Partido Popular, desde Alianza Popular. Fue concejal cuando las listas del PP las encabezaba Jesús Fortes, ocupando asimismo responsabilidades en el gobierno de éste de 1996 a 1999. Ya con la llegada de Juan Vivas fue nombrada viceconsejera de Medio Ambiente en el bienio 2001-2003. Entró a formar parte de la lista electoral en 2003 y fue nombrada consejera de Medio Ambiente. En 2007 renovó su puesto en la lista encabezada por Juan Vivas y en esta ocasión se hizo cargo de Servicios Sociales. Era una de las personas sobre las que no se tenían dudas de que continuarían formando parte del círculo de colaboradores del presidente Vivas para la próxima legislatura. Pero la situación varió en veinticuatro horas.
Rabea Mohamed es la sucesora
El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, tras aceptar la dimisión de Carolina Pérez como consejera de Asuntos Sociales, ha decidido que la diputada Rabea Mohamed Tonsi tome las riendas de este departamento.
Rabea Mohamed abandonará, así, sus responsabilidades actuales en el Gobierno como delegada para asuntos de Mujer, si bien seguirá ocupando su puesto como vicepresidenta primera de la Mesa Rectora de la Asamblea.
Diplomada en Magisterio por la Universidad de Granada, con una trayectoria profesional en el campo de la educación de menores y con una larga experiencia en el movimiento vecinal, Rabea Mohamed es diputada de la Asamblea desde el presente mandato. Tras las elecciones de 2007, asumió las responsabilidades antes citadas.
Con su nombramiento no solo se sitúa en la Consejería de Asuntos Sociales a una persona capaz y con experiencia, sino que se sigue cumpliendo con el compromiso del presidente de la Ciudad de limitar el gasto que suponen los salarios del personal de confianza.
Rabea Mohamed tomará mañana posesión de su nuevo cargo como consejera de Asuntos Sociales en un acto institucional que se celebrará en la Presidencia de la Ciudad a las 9.30 horas.
Un día duro
El martes ocho de febrero tampoco figurará en la agenda del presidente Vivas como una de esas jornadas de satisfacción de su carrera política.
Desde el primer momento en que tuvo conocimiento de lo acontecido en la intervención de Pérez en el Senado, alrededor del mediodía y cuando tuvo la oportunidad de leer detenidamente la copia textual del acta ya supo que estaba ante una situación grave y decidió, como no podía ser de otra manera, tomar de manera personal las riendas de la situación.
Tuvo la oportunidad de conversar en varias ocasiones con la ya ex-consejera Pérez que, en esos momentos, viajaba en el AVE desde Madrid con dirección a Málaga, de donde había partido a las tres de la tarde y llegó a la estación María Zambrano de la capital malacitana alrededor de las cinco y media.
Ante el estado de excitación de la misma consejera deciden esperar unas horas para continuar cara a cara la conversación y se citan para alrededor de las once de la noche en el despacho de Presidencia.
Sin embargo, el estado anímico con el que Carolina Pérez llegó a Ceuta hizo necesario ese aplazamiento hasta la mañana del miércoles en el despacho de Presidencia. Estaba completamente hundida y quienes más cercanos estuvieron a ella dicen que no dejaba de llorar, porque se sentía muy afectada.
Como la noche se presentaba larga y para dar sensación de normalidad decidió continuar con su programación prevista y subió al Alfonso Murube para ver el partido de la Asociación Deportiva Ceuta.
A las once ya se encontraba nuevamente en el despacho para seguir reunido con sus colaboradores y mantener igualmente conctactos con otros miembros de su gobierno que se encontraban por razones de trabajo fuera de nuestra ciudad. Allí permaneció hasta la una.
Ya tenía muy claro entonces que iba a solicitar la dimisión a Carolina Pérez y barajó varias posibilidades para su sucesor, que en este caso al final era sucesora. Aprovechar algunos de sus diputados que no tenían puesto en el gobierno o que alguno de los que ya tenían una Consejería se desdoblar para tener también la responsabilidad de Asuntos Sociales para los tres meses que restan hasta los comicios.
Por la mañana tuvo ese cara a cara con Carolina Pérez y tras explicarle la situación, no tuvo que insistir nada para que entendiera la situación y pusiera su cargo a disposición del presidente con la dimisión por delante.
Lo cierto es que la mayor preocupación de Vivas durante toda la jornada fue que no se quebrara en ningún momento el espíritu de convivencia entre las distintas comunidades ceutíes. Ha sido siempre una de las banderas que ha enarbolado durante sus diez años de mandato y presume de ello en cualquier foro en donde tiene la oportunidad de hablar de Ceuta.
Además, durante todo el día de ayer y continuará en las próximas horas, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas ha telefoneado a personalidades de la comunidad musulmana de distintos ámbitos, tanto religiosos como asociativos y vecinales para explicarles la situación y solicitarles sus disculpas en nombres del Gobierno de la Ciudad Autónoma.
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