Hay colchones junto a las casas. Mantas extendidas en la plaza. Personas que pasan las horas en distintos rincones de esta barriada de Ceuta y otras que se cortan el pelo al aire libre. A simple vista, Poblado Regulares muestra una imagen que sus vecinos aseguran que hace dos meses resultaba impensable.
La vida en esta zona de Ceuta ha cambiado tras las entradas masivas. Los residentes hablan de cansancio, de incertidumbre y de una sensación de espera que se ha instalado en el día a día.
Por la noche, dicen, la presencia de personas inmigrantes aumenta. También a primera hora de la mañana, cuando muchos salen de sus casas para acudir al trabajo.
Presidente en mitad el caos
En medio de esta situación, Omar Ahmed acaba de asumir la presidencia de la Asociación de Vecinos de Poblado Regulares. Lleva apenas una semana en el cargo y, durante estos primeros días, las conversaciones con los residentes han girado alrededor de una misma preocupación.
“Nadie me ha hablado de una bombilla, nadie me ha hablado de una alcantarilla, como solía ser antes. Todo el mundo habla de que hay que buscar una solución para esto”, cuenta.
Aumento tras el asentamiento
Junto a Omar, FAROTV ha recorrido las calles de la barriada siendo testigo de los lugares donde se concentra parte de estas personas. El asentamiento habilitado detrás de la antigua cárcel, según explica, han provocado que quienes quedan fuera terminen desplazándose hacia zonas próximas.
Poblado Regulares es una de ellas. También menciona Narváez Alonso y la zona situada junto a la prisión.
La consecuencia, según los vecinos, se aprecia especialmente en las rutinas familiares. “Los niños no pueden jugar como jugaban antes. La noche, las voces por las calles”, relata Omar.
Colchones, mantas…
Durante el recorrido aparecen colchones, mantas y personas descansando en plena plaza. Son escenas que se repiten en distintos puntos y que los residentes observan desde las puertas de sus casas.
El presidente vecinal habla también de episodios de tensión entre algunas de las personas migrantes que permanecen en la zona. “Como en todos lados, hay trifulcas”, relata.
En esos momentos, asegura, algunos vecinos terminan saliendo a la calle para intentar evitar que la situación vaya a más.
El desgaste, admite, también es personal. “Mucho estrés, todo estresante”, reconoce. “Esto no lo hemos vivido nunca, no lo hemos sentido nunca. Hay que vivirlo para entenderlo”.
Una solución para ambas partes
Pero entre el malestar de los vecinos hay también un mensaje que la nueva junta directiva quiere dejar claro. Samir Mohamed, nuevo vicepresidente de la asociación, insiste en que la situación debe abordarse desde el respeto hacia quienes permanecen en la barriada.
“Nosotros a esta gente que está aquí en el barrio no lo vamos a deshumanizar, ni lo vamos a tratar como gente criminal o que no son personas porque no es así”, explica.
Samir reconoce que la presencia de estas personas ha alterado la normalidad del barrio, pero considera que la responsabilidad de buscar una salida corresponde a las autoridades. “Nosotros no podemos hacer el trabajo de las autoridades”, afirma.
Una petición clara
Y desde Poblado Regulares lanzan una invitación a quienes tienen capacidad para actuar. Omar pide a las autoridades que se acerquen, especialmente por la noche, y recorran las mismas calles que transitan a diario los vecinos.
“Podéis venir por la noche y podéis ver vosotros mismos lo que hay aquí”, denuncia. “No estamos sacando algo de más. Al revés, hay de menos en estos momentos”.
Sin polideportivo
Para finalizar, Omar ha compartido una situación que también ha traído frustración a la barriada. El polideportivo permanece cerrado porque por las mañanas grupos de subsaharianos, acompañados por oenegés y con petos incluidos, se hacían con la pita mientras los niños miraban desde fuera. Se han quedado sin instalaciones.
Y, mientas tanto, la plaza vuelve a quedar atrás. Los colchones siguen allí, las mantas ocupan algunos rincones y los vecinos continúan esperando. Entre quienes buscan un lugar donde pasar el día y quienes intentan recuperar sus rutinas, Poblado Regulares permanece a la espera de una solución.





