En nuestra colaboración de la semana pasada hicimos una reflexión general sobre la reciente convocatoria del Consejo Sectorial de Medio Ambiente. Nuestro propósito en este artículo es ahondar en algunos aspectos de lo tratado en la reunión celebrada en el edificio de “La Sirena” y plantear ciertas propuestas sobre su funcionamiento.
El punto de partida es el mismo: celebramos la reactivación de este órgano de participación ciudadana en materia medioambiental después de más de una década inactivo. El momento elegido no parece casual. A nadie se le escapa que pasado el verano entraremos de lleno en periodo preelectoral y todos los políticos quieren llegar con los exámenes aprobados, aunque sea en la convocatoria extraordinaria. Se acerca el momento de ofrecer la mejor cara y prometer lo indecible con tal de recabar el mayor número de apoyos en las urnas. Cualquier metedura de pata en la recta final de la legislatura puede suponer un tropiezo del que resulte imposible levantarse y cuya consecuencia puede ser quedar desbancado de las listas electorales. A nosotros no nos interesan estas componendas políticas. Llevamos mucho tiempo en la defensa del patrimonio natural y cultural para dejarnos seducir por los cantos de sirena, nunca mejor dicho.
La reunión del Consejo Sectorial de Medio Ambiente duró más de tres horas y resultó muy productiva por la variedad de asuntos debatidos y los acuerdos inicialmente alcanzados. El Consejero de Medio Ambiente, que preside el Consejo, quedó en mandarnos la relación de los acuerdos para que expusiéramos posibles alegaciones y enmiendas antes de su aprobación definitiva. Este anuncio se cumplió hace unos días con la remisión del documento por parte del secretario del Consejo Sectorial de Medio Ambiente. Tras su recepción estudiamos el documento y acordamos presentar diez enmiendas. La mitad de ellas tienen que ver con la supuesta aprobación por parte del Consejo Sectorial de Medio Ambiente de diversos planes normativos y proyectos que ha emprendido el área medioambiental de la Ciudad Autónoma de Ceuta.
Los planes a los que nos referimos son los de prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales; el de la Estrategia de Educación Ambiental para la Sostenibilidad; el Plan para la Mitigación y Adaptación al Cambio Climático; el Reglamento de Pesca Marítima; o el Convenio de colaboración con la Federación de Montaña para la señalización y medidas de uso para los senderos de la Ciudad. A todos ellos se refirió el Consejo de Medio Ambiente e hizo algunos comentarios sobre sus contenidos y objetivos. Se puede decir que informó de manera somera de estos planes, pero sería totalmente falso decir que fueron aprobados por el Consejo Sectorial de Medio Ambiente. A nadie se le escapa que para aprobar algo primero que hay que conocer su contenido y dar un tiempo prudencial para estudiarlo y presentar enmiendas.
Desde Septem Nostra-Ecologistas en Acción de Ceuta hemos trasladado por escrito a la Consejería de Medio Ambiente que debería establecerse un mecanismo adecuado para someter a aprobación los planes o proyectos que se elevan al Consejo Sectorial de Medio Ambiente para su dictamen perceptivo, aunque no vinculante. Estos documentos consideramos que habría que enviarlos a los miembros del Consejo con carácter previo, dando un plazo de quince días para presentar enmiendas. Las líneas y páginas de los documentos tendrían que estar numeradas para indicar con claridad el texto al que se quiere presentar enmienda y su carácter (adición, supresión o modificación). Junto a la redacción de la enmienda pensamos que sería conveniente dejar un espacio para una breve motivación de la enmienda. Una vez acabado el plazo para presentar las enmiendas tendrían que recopilarse para su remisión a los miembros del Consejo Sectorial de Medio Ambiente con el suficiente tiempo para estudiarlas y determinar el sentido del voto en el pleno. Así es como funcionan la mayor parte de los consejos estatales o autonómicos con suficiente rigor.
Puede decirse, por tanto, que el Consejo Sectorial de Medio Ambiente ha sido informado de varios planes normativos, pero no que los haya aprobado. Ni siquiera no los han enviado para conocer su contenido, como hubiera sido lógico para aquellos planes que ya han sido aprobados por el Consejo de Gobierno o los borradores de los que se están tramitando en este momento. De esta manera, la sensación que nosotros tenemos es la de ser testigos de la presentación de unos “planes” pre-cocinados idóneos para rellenar un menú que quede bien ante la opinión pública.
Siguiendo la metáfora culinaria, los platos principales son los que a nosotros más no interesan. Nos referimos a la actuación para salvar al pino bicentenario y el compromiso de inclusión en los presupuestos de la Ciudad Autónoma Ceuta para el año 2027 del dinero detraído en la programación de los fondos Feder, inicialmente contemplados para proyectos medioambientales. Respecto al pino centenario, tanto el Consejero de Medio Ambiente como los técnicos de OBIMASA dieron cumplidos detalles de la complejidad de la operación de apuntalamiento y estabilización del majestuoso árbol que preside el arroyo de Calamocarro. A nadie se le escapa que el acceso a la ubicación del pino bicentenario es difícil y que no es posible utilizar maquinaria debido a la fragilidad del ecosistema. Todas estas circunstancias las entendemos y valoramos el esfuerzo de los técnicos y del personal que con denodado esfuerzo ha trasladado el material para instalar la empalizada destinada a sostener el terreno y rellenar las raíces desde hace años a la intemperie. Con lo que no estamos de acuerdo es con la idea que transmitieron de que el mal estado del pino bicentenario es algo reciente relacionado con el tren de borrascas que azotó Ceuta durante este invierno.
Tal y como expusimos en la reunión del Consejo Sectorial de Medio Ambiente los representantes de nuestra entidad y de SEO-Ceuta, en el año 2019, las mismas organizaciones que a comienzos de febrero de este año enviamos un S.O.S para salvar al pino centenario, convocamos una concentración en el arroyo de Calamocarro bajo este mismo árbol y suscribimos un manifiesto, cuyo contenido remitimos a la Consejería de Medio Ambiente, denunciando los problemas de conservación del pino centenario y reclamando las mismas medidas que ahora han sido adoptadas por la administración empujadas por una fuerte presión ciudadana. Queremos decir con esto que si se hubiera actuado antes es muy probable que el pino del arroyo de Calamocarro no hubiera perdido su estabilidad, ni estaría en el delicado estado en el que ahora se encuentra.
En cuanto a las partidas medioambientales eliminadas en la programación de los fondos Feder, que suman unos nueve millones de euros, no nos vamos a conformar con los 1,4 millones euros anunciados para un programa de reforestación en la vertiente norte de Ceuta. La Ciudad Autónoma de Ceuta se ha comprometido por escrito ante la Unión Europa de asumir con fondos propios todas las acciones medioambientales que han sido detraídas del programa Feder para la promoción de viviendas. Tan solo que en la implementación de un ambicioso plan de reforestación estaba prevista una partida de 4.085.100 euros (mucho más de los 1,4 millones anunciados para recuperar parte de nuestros montes), a la que habría que añadir, entre otras iniciativas, la implantación de energías renovables en diversas infraestructuras de nuestra ciudad, como la desalinizadora (2.112.250 euros) o el despliegue de tres kilómetros de carril bici por Ceuta (1.062.500 euros).
En conclusión, queremos manifestar nuestra satisfacción por la reactivación del Consejo Sectorial de Medio Ambiente, sin caer en una ingenua confianza en su operatividad y eficacia. Los cantos de sirena son capaces de hechizar hasta el más cauto y experimentado navegante en el proceloso mar de la defensa patrimonial. Si realmente se quiere dar contenido y utilidad al Consejo Sectorial de Medio Ambiente es necesario revisar su reglamento de funcionamiento para que no se convierta en otro escenario de propaganda política.
En la última reunión del Consejo Sectorial de Medio Ambiente, la Consejería de Medio Ambiente se ha comprometido a emprender una serie de actuaciones, como el “estudio y puesta en marcha de un canal de denuncias para la vigilancia del acceso de vehículos de motor en el Monte”, la redacción de un “Reglamento o Protocolo de actuación para el desarrollo de las pruebas deportivas en el Monte a efectos medioambientales” o la elaboración de catálogo de árboles singulares junto con el Plan Director del Arbolado Urbano”. Haremos un seguimiento de su cumplimiento.
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