Durante estos últimos días asisto atónito al intento de desprestigiar a nuestro Ejército desde varios frentes, algo que entraba dentro de la lógica conociendo cómo funcionan la mayoría de los 'mass media' de este país y la necesidad del Gobierno central, que los controla, de desviar la atención ante su incapacidad, inacción y falta de medidas, aunque ello suponga convertir en malos a los buenos. Este gobierno es capaz de llevarse por delante a quien sea. Y si no, se inventan un caso como el de Maricarmen para entretenernos.
Con lo que no contaba era con el silencio cómplice de cargos públicos que sí han recibido apoyo por parte de los de uniforme; ni el de asociaciones de veteranos, incluido algún coronel retirado que desvariaba con su camiseta de tirantes en los programas televisivos de por la mañana; ni con el de las asociaciones de militares que afirman defender los derechos e intereses de la tropa, pero cuyos responsables están más preocupados por su ego y por salir a diario en la tele que por contar la verdad; ni el de medios locales en los que confiaba y que empezaron trabajando muy bien en todo lo relacionado con la invasión, como El Faro de Ceuta, que ahora ejercen de altavoz de aquellos que quieren hacer daño. Por un puñado de clics y anteponiendo la monetización de contenidos a la verdad, la responsabilidad y lo que es justo.
Prácticamente desde el inicio de esta invasión, se han producido ataques hacia los militares. Y eso que la televisión pública intentó engañarnos diciendo que muchos de los inmigrantes que llegaron a Ceuta "eran licenciados, diplomados y homosexuales". Solo hay que dar un paseo por cualquier barrio de nuestra ciudad para ver que la infinita mayoría de ellos solo han pisado una universidad: la de la calle. Y que muchos no vienen con buenas intenciones, que están muy organizados y que tienen detrás un aparato mediático muy bien estructurado, en Marruecos y en España, porque aquí también hay mucho falso patriota a sueldo por el Majzén.
Está más que probado que grupos de inmigrantes han atacado, previa planificación, a nuestros militares. Pasó en agosto cuando medio centenar de ellos prepararon una emboscada contra una patrulla de Regulares, a los que apedrearon. Tres días después, hubo tres detenidos por el lanzamiento de cócteles molotov. Y otro ejemplo, hace menos días, en Juan XXIII, cuando una patrulla identificó a un grupo de inmigrantes borrachos, uno de ellos empujó a un militar y le provocó una fractura de peroné.
Desde que se activó a los militares, por cierto después de que en la valla hubiese el 30 de julio menos efectivos de las fuerzas y cuerpos de seguridad que en el dispositivo de cualquier feria de pueblo, nuestros soldados han acatado las órdenes y han dado ejemplo de saber estar en todo momento.
Primero, acompañando a miles de inmigrantes al Tarajal para volver a Marruecos. Luego, en patrullas o en el desalojo de zonas como el Hacho, o los alrededores de los pantanos y en barriadas como El Príncipe y Hadú, pese al aumento de la agresividad de los invasores y a la campaña de descrédito de medios de comunicación o de mandos retirados que no pasarán a la historia precisamente por sus virtudes en activo, que los ponían de cobardes. Unos pobres invasores que han multiplicado por muchas cifras los índices de delincuencia y que han atacado hasta lugares sagrados como el santuario de la Virgen del Rosario y Fray Leopoldo, en el Tiro Pichón.
A todo esto hay que añadir el papel de activistas disfrazados de oenegés como No Name Kitchen y otras que, desde su llegada, solo han buscado ensuciar la imagen de los militares, caldear el ambiente e intentar provocarlos para grabarlos haciendo lo que no debían, sin éxito.
Esta campaña no ha parado en ningún momento en medios de extrema izquierda y antimilitaristas como Público y elDiario.es. Y en otros como El País, replicados luego por El Mundo o El Español, se ha destacado una denuncia de otro colectivo de tan dudosa reputación como Amnistía Internacional, con acusaciones de tortura y malos tratos de militares a inmigrantes en Ceuta. El mundo al revés.
Misteriosamente, no existen pruebas de esas supuestas palizas, acoso, humillaciones y hasta robos a los pobres inmigrantes. No hay ni un vídeo de un militar hiriendo a nadie. Curioso en una sociedad en la que, con cualquier persona con su móvil permanentemente en la mano, se inmortaliza absolutamente todo. Sí hay cientos de vídeos de invasores peleándose entre ellos, también con palos y navajas.
Pero, ¿qué se busca por parte de medios de comunicación y activistas de izquierdas disfrazados de buenos samaritanos inventando que los militares agreden, vejan e insultan a inmigrantes? Está muy claro, abrir causas judiciales para ralentizar y frenar posibles expulsiones a sus países de origen y manchar la imagen del Ejército.
Se están viendo situaciones tan malintencionadas como la que protagonizó hace unos días La Sexta, tras descubrirse que utilizó a dos jóvenes, los vistió de negro y con pasamontañas y los hizo pasar por una especie de comando que atacaba por la noche a los inmigrantes. Intentaron manipular a la opinión pública... pero se descubrió que los dos protagonistas de esta historia no eran caballas, ni militares. Eran invasores. Todo fue un montaje y se vieron obligados a borrar el vídeo ante semejante bochorno.
Han pasado más de dos meses desde que nos robaron nuestro día a día, nuestra tranquilidad, la seguridad en nuestras calles. Ahora intentan atacar también nuestra moral, cansarnos, aburrirnos. Los caballas sabemos perfectamente lo que está pasando y quiénes son los nuestros. Pero debemos mantenernos firmes y defender a muerte a quienes están de nuestro lado, como los cientos de militares que están dando la cara y se exponen a diario a pesar de tantas adversidades y de que muchos de los enemigos están dentro. No podemos dejar que quienes quieren hacernos daño, a ellos y a nosotros, se salgan con la suya por nuestra apatía.
Jorge Rodríguez,
Vecino de Ceuta.







Excelente articulo, ya es hora de que se digan verdades como puños.ni una ofensa mas a nuestros militares que están dia y noche velando por nuestra seguridad y el que no lo vea asi ya sabemos de que pie cojea.
Este señor deriva a todo a los medios cabales de este país, sen vez de promover que se investiguen para que el buen nombre del ejército brille, y que se retire a cuatro sinvergüenzas que están dentro del ejército. Insisto para que el ejército quede libre de estos sinvergüenzas.. el ejército está deseando que se investigue a fondo por su vida desmanes en algunos de los militares, que caen a la ley implacable sobre ellos. Es de Justicia y de verdad.
Cada uno recoge lo que siembra ahí lo dejo .
Este señor, es un facha con balcones a la calle.