El impacto del cambio climático en España está reconfigurando el mapa de riesgos sanitarios, con efectos en la ciudad autónoma. Según el informe 'Lancet Countdown', elaborado por 65 investigadores internacionales, Ceuta registró el mayor aumento de riesgo promedio de brotes del virus del Nilo Occidental en el país.
Este incremento al que se hace referencia está directamente vinculado al alza de las temperaturas, que elevó elevado el índice de riesgo de un histórico 0,002 (1981-2010) a un 0,64 (2015-2024).
De acuerdo con la información publicada por la Agencia de Noticias EFE, el estudio estimaba que el riesgo de virus del Nilo en Ceuta podría alcanzar el 0,251 en 2025.
Esta situación se enmarca en un contexto nacional donde el calor extremo provocó unas 62.000 muertes en Europa en 2024, con España como uno de los países más vulnerables. En el país, la mortalidad por calor ha escalado hasta los 130 fallecidos por millón de habitantes, casi el triple que en la década de los 90.
La idoneidad climática para la transmisión de enfermedades tropicales no se limitó a Ceuta. El informe destaca otros puntos críticos en la geografía española:
El estudio subraya que la exposición a las olas de calor no afecta a todos por igual. En Tarragona, los bebés menores de un año y los mayores de 65 sufrieron récords de exposición a altas temperaturas, mientras que en Lleida, los días de "calor extremo" pasaron de ser casi inexistentes a promediar ocho al año.
En el ámbito laboral, las Islas Canarias destacaron como la región europea que más horas de trabajo al aire libre ha perdido debido al calor, afectando especialmente a los sectores de la construcción y la agricultura. Además, el informe advierte que la temporada de alergias se ha duplicado, complicando la salud de personas asmáticas y alérgicas en todo el territorio.
Ante este escenario, los expertos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y otras instituciones académicas instan a España a implementar respuestas geográficamente específicas. Es prioritario fortalecer los planes de alerta temprana contra el calor y mejorar la vigilancia de enfermedades infecciosas en las zonas donde los mosquitos encuentran ahora un clima ideal para su reproducción.
Asimismo, se recomienda priorizar la lucha contra los incendios y aplicar estrategias de uso del suelo que mitiguen estos riesgos interconectados, asegurando que la salud pública sea el eje central de las políticas de adaptación al cambio climático en España.
El trabajo, publicado este miércoles en The Lancet Public Health, estima que el calor en España provocó 130 muertes por millón de habitantes entre 2015 y 2024.
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