Hablan de calvario. Son ciudadanos que se quejan de la dificultad para desplazarse entre la ciudad de Castillejos (Marruecos) y Ceuta en sus viajes de ida y vuelta.
Los problemas no se dan en el lado español sino en el control marroquí en el paso de Bab Sebta.
Todo ello, debido a lo que consideran una lentitud en los procedimientos de la aduana marroquí. El medio Hespress recoge varias de estas quejas emitidas por ciudadanos que esperan largas horas en extensas filas. Denuncian “una verdadera prueba para los nervios y la dignidad humana”.
Horas eternas para esperar la autorización de paso en la aduana marroquí, lo que generó un ambiente de tensión entre los marroquíes que llegaban de Ceuta o salían de la ciudad fronteriza de Castillejos.
Tal y como cita Hespress, un ciudadano llamado Adam Afailal, residente en Tetuán, describió la situación en el paso fronterizo de Ceuta como un "infierno", asegurando que “la burocracia del paso sigue imponiéndose como una barrera psicológica que agota a los viajeros y a quienes se desplazan entre ambas ciudades”.
El mismo activista civil señaló a Hespress que "la congestión actual en el paso de Bab Sebta no tiene justificación alguna, considerando que estamos en primavera y lejos del pico veraniego, cuando el flujo de viajeros se incrementa con el retorno de los marroquíes residentes en el extranjero".
Criticó también “el método tradicional” que aún se utiliza en la inspección de los vehículos en lugar de recurrir al uso de “escáneres”; además de “la falta de recursos humanos”, ya que “los cinco carriles para los coches se reducen a solo dos, generando indignación y frustración entre los viajeros que desean visitar a sus familias o disfrutar de unas horas de descanso”.
Afailal también denunció “la lentitud en los procedimientos de sellado de pasaportes debido a la deficiente cobertura y falta de equipamiento, entre otros factores”, añadiendo que “los miembros de la comunidad no encuentran otra manera de expresar su enojo y protesta ante la lentitud de los trámites más que haciendo sonar las bocinas de sus vehículos simultáneamente durante varios minutos”.
Señaló además que “mientras el movimiento de vehículos en el lado marroquí se ve ralentizado por los trámites aduaneros —registrando cada coche de forma individual— y por la lentitud en la revisión y sellado de pasaportes, el lado español se caracteriza por su fluidez y rapidez en los procedimientos de cruce”.
El activista también lamentó “la ausencia de un lugar destinado a la oración en el paso fronterizo, lo que obliga a los agentes de aduanas y seguridad a rezar en el suelo utilizando cartones”, y criticó igualmente “el malestar que sufren quienes necesitan acudir al servicio debido al prolongado tiempo que requieren los trámites legales”.
Por su parte, el diario Hespress resalta que intentó contactar con un responsable del paso fronterizo sin haber logrado respuestas.
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