El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, trasladó este miércoles a la jueza de la Audiencia Nacional, María Tardón, cómo se vivieron los momentos previos a lo que fue una auténtica invasión, un ataque contra la seguridad de las fronteras en el que fueron utilizadas miles de personas.
Vivas trasladó a los medios de comunicación lo que ya se había explicado con anterioridad: las llamadas que hizo sin respuesta, la de veces que intentó trasladar a Moncloa no ya su inquietud por lo que todos veían, sino también la petición de refuerzos.
Las llamadas están registradas, las peticiones de información también, así como la falta de respuesta que se tuvo por parte de quien, desde el minuto 1, debió darse cuenta de que tenía delante la mayor crisis no ya de Ceuta sino de este país, porque atacar la frontera de Ceuta, la frontera sur de Europa, es atacar a toda la nación.
De esto todos se dieron cuenta, hasta el Rey de España. Todos menos un presidente del Gobierno de todos los españoles que decidió tomarse unas vacaciones de un mes mientras Ceuta ardía, mientras Ceuta no superaba la presión. Era más importante recomendar canciones de verano que ordenar las medidas que todos veían necesarias menos él.
Juan Vivas trasladó a Tardón lo que su señoría le preguntó, pero no sabemos por respeto al secreto de sumario.
También le enumeró la de veces que quiso trasladar a Madrid lo que estaba pasando, porque normal, al menos, no era. No solo lo veía el presidente de la Ciudad, se recogía también en las portadas de este periódico durante toda una semana. Y, para hacer justicia, también lo exponía el ya exdelegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, quien se ha despedido dejando claro que informó a Madrid.
Ya, como un ciudadano alejado de la política, tendrá que declarar y podrá contar todo lo que hizo o dejó de hacer, quizá para que se aplique de la mejor de las maneras ese refrán de que solo el tiempo pone a cada uno en su sitio.
También lo pondrá al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien no dudó ayer en negar a Vivas manteniendo que hubo comunicación constante. Las llamadas cursadas desde Presidencia y no atendidas demuestran que esto no fue así, demuestran que Madrid no vio la gravedad de los hechos.
No la vio días antes de la avalancha, pero tampoco el mismo día 30, jornada en la que aplicó una clara pasividad hasta el punto de haber enfrentamientos entre Policía y Guardia Civil porque allí nadie coordinaba nada, hasta el punto de tener un ministro como Fernando Grande-Marlaska que se atrevió a vislumbrar una normalidad solo 24 horas después del desastre para marcharse lo más rápido posible de Ceuta.
Y nada era más importante que atender esta ciudad, nada era superior a poner todos los esfuerzos en controlar este auténtico desastre.
La historia se cuenta a base de capítulos escritos y vistos por todos. Lejos de tener un presidente del Gobierno que debería haber pedido perdón -solo lo ha hecho su ministra, Margarita Robles, cual verso suelto-, tenemos a un dirigente que se atreve a decir que Vivas está entrando “en un juego peligroso”. Palabras impropias, palabras que encierran un mensaje indecente del que se desconoce qué interés tiene, qué fin persigue.
Podrá servir de engaño, en Ceuta no cuela. Tampoco en buena parte de España que se ha posicionado con esta ciudad. Ha sido tan grave lo sucedido que parece que solo el presidente Sánchez es incapaz de verlo.
Aquí, lo único que debe preocuparle al Gobierno de España es cómo ayudar a Ceuta a salir de una crisis que dura 2 meses, a la que le queda tiempo, y sobre la que saben bien poco. Ni siquiera se atreven a confirmar cuántas personas entraron. Con los números que dan ya superarían las 100.000, una auténtica barbaridad, un ataque a Ceuta, ciudad española a la que se abandonó, ciudad española cuyos vecinos han demostrado como nadie el aguante, el ejemplo, la fuerza y la valentía de un caballa que nunca se rinde.
No hacía falta que Vivas llamara 10 veces, 20 o 30 a Madrid pidiendo ayuda. Solo era necesario que el Gobierno de España se acordara que aquí abajo, a este lado del Estrecho, tiene una ciudad, un pueblo y una bandera que defender.
Solo era necesario tener un presidente del Gobierno que se diera cuenta de unas entradas anómalas, solo era necesario un presidente del Gobierno que hubiera puesto a trabajar a su equipo de inmediato. Eso era necesario. Algo tan sencillo como saber gobernar España.
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denuncia "el flagrante agravio comparativo al que…
Pudo ocurrir una auténtica desgracia esta madrugada en Ceuta. Dos menores ceutíes han sido detenidos…
El relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura, Pau Pérez-Sales, ha expresado su “preocupación…
La Mutua de Andalucía y de Ceuta (Cesma), entidad colaboradora con la Seguridad Social, quiere…
Diez llamadas y solo diez minutos de conversación. Todas están registradas, con sus fechas, la…
En Ceuta parece que ya todo vale. Se juzga antes de tiempo, se difama, se…