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Calor

Desde el pasado lunes estoy en la casa de campo rondeña que aquí adquirió hace cerca de un siglo mi abuelo Francisco Ruiz Medina, quien -residiendo en Ceuta desde los 20 años- nuca quiso perder su vinculación  con la tierra en que nació.

A la llegada, cuando bajé del refrigerado coche, me recibió un bofetón de increíble calor. El contraste fue tremendo, al pasar en un segundo de los 22 grados hasta los 40. En los días que llevo en Ronda, las máximas no han bajado de los 38 grados, y las mínimas han oscilado entre los 23 y los 25, lo que dificulta seriamente la posibilidad de conciliar el sueño.Y lo peor es que los pronósticos meteorológicos para la próxima semana no prevén ningún alivio sensible. Esto no es una simple ola de calor,  esto es una autentica marejada...
 Mientras tanto, en Ceuta, la más alta temperatura registrada en los últimos días apenas ha llegado a los 30 grados. Sí, ya sé que el pegajoso levante hace sudar de lo lindo a quien se mueve, pero la cosa no tiene comparación, pues basta con no moverse demasiado. Luis García, el autor de la letra de nuestro bello himno ceutí, se pasó un buen trecho al llamar a Ceuta “tierra ardiente”, Ésta sí que arde, y no te digo nada si hablamos de Córdoba y Sevilla. O de Zaragoza, donde ahora se ha batido el record, aunque el día de mi boda,  y yo con chaqué, soportamos  estoicamente una temperatura de 41 grados. Fue el 14 de julio de 1962, hará cincuenta y tres años el próximo martes.
 Recuerdo que Javi Prat -el prematuramente fallecido Dr. Javier Prat (q.e.p.d.)- me dijo un día no muy lejano esta frase: “Si no quieres pasar calor en verano, quédate en Ceuta”. Un buen consejo que, pese a todo, desatiendo obstinadamente.  Y eso que llevaba más razón que un santo. Pero es que venir en verano a esta casa en la que ahora estoy es una tradición familiar que me trae muchos buenos recuerdos. Estoy encariñado con ella, y, además, ese mismo cariño lo ha asumido también mi esposa.
En aquellos veraneos de mi infancia y adolescencia,, unas pocas  ocasiones  oí decir a mi madre una curiosa frase; “está cayendo fuego”, Pero no me vienen a la cabeza  episodios con  la persistencia y las elevadas temperaturas que está alcanzando el termómetro en estos largos días. Entonces refrescaba al atardecer y las noches eran bastante más frescas. Lo de ahora será cosa del famoso cambio climático,  y si es así, no le arriendo las ganancias a las generaciones venideras.
Termino. Pido perdón por la brevedad, pero es que hace mucho calor.

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