La situación que se vivió ayer a mediodía en los polígonos del Tarajal viene a ser, nuevamente, la crónica de un hecho anunciado hace ya mucho tiempo y donde no se ha puesto ningún tipo de medida preventiva por quienes son los responsables de la seguridad en nuestra ciudad.
Venimos diciendo desde hace meses y años que cualquier día iba a suceder una desgracia en los polígonos, porque están dejados de la mano de Dios, aunque exista allí un grupo de la Unidad de Intervención Policial para mantener el orden dentro de las colas de porteadores para pasar las mercancías por el Biutz. A lo mejor, nos llaman alarmistas, pero no es ser alarmistas, es simplemente conocer porque se ha pisado el terreno y contar lo que allí se vive todos los días. Algunos querrán salir del paso diciendo que ha sido un hecho aislado, pero no es un hecho aislado, es la acumulación de tensiones diarias que terminan como terminó ayer este suceso, pero que al igual que el autor de los disparos hirió a tres personas y dos de ellas han tenido que ser evacuadas a Hospital Puerta del Mar de la capital gaditana, podía haber cometido una verdadera masacre. No es ninguna tontería, sino una realidad, porque está muy claro que las tensiones terminan generando violencia como lo ocurrido ayer. Las autoridades deberían tomarse muy en serio el problema de los polígonos del Tarajal, que aunque se abra el Tarajal II no será la panacea, que aquello es un caldo de cultivo donde lo que hoy contamos en nuestra páginas es solamente la punta de iceberg. Que todos los que han pisado el Tarajal de verdad, son los primeros que te dicen que allí no sucede una catástrofe porque Dios no quiere.





