-
Desde octubre el centro trabaja la convivencia escolar dentro del programa ‘Buentrato’ con el Aula de Escucha Activa, en colaboración con la Fundación ANAR
El pasado mes de octubre el Almina comenzó a trabajar la convivencia escolar dentro del programa ‘Buentrato’, con la ayuda de la Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo). El programa convierte a los adolescentes en agentes activos de cambio en su comunidad educativa. Esto se consigue a través del empoderamiento de un pequeño grupo de alumnos que, tras una formación llevada a cabo por la Fundación, se encarga de formar a sus iguales en el buen trato y de ayudar a resolver algunos conflictos que los alumnos mantengan con otros compañeros.
Al frente del proyecto se encuentra la profesora técnica de servicios a la comunidad, Arantxa Solla Castiñeira, quien había observado el funcionamiento del proyecto en dos centros de la ciudad. Tras los resultados obtenidos decidió ponerse en contacto con ANAR para plantar la semilla en el Almina este curso escolar, “el problema es que es un proyecto muy amplio que requería una gran formación previa, por lo que decidimos comenzar con la implantación de una de las partes del programa, el Aula de Escucha Activa”. explicaba. Así que con toda la maquinaria en marcha los alumnos de 3º y 4º de ESO, un total de 26, recibieron la formación por parte de ANAR y a mediados de noviembre abrieron en los recreos la puerta a ese rincón exclusivamente reservado a los estudiantes. Un aula en la que los alumnos ayudantes que atienden a sus compañeros, colaboran en la integración de nuevos alumnos; atienden, escuchan y apoyan a quienes tienen preocupaciones, alegrías, insatisfacciones, dudas… Son buenos “guardadores” de secretos y si se encuentran ante una situación que no sepan resolver, piden ayuda a la profesora Solla.
La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar, no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo. Esta es la función de este aula en el que se ayudan mutuamente alumnos de los diferentes niveles. Y es que la experiencia es un grado y en este caso, de gran ayuda para resolver conflictos, discusiones, dificultades con algún profesor, infracción de las normas… Una vez que se detecta el problema dentro de este ‘Aula de escucha activa’, se activan los protocolos específicos para cada situación, previamente marcados por la Fundación.
El Aula no sólo es el lugar de liberación de los alumnos de los primeros niveles de enseñanza, según Solla, los alumnos ‘ayudantes’ se sienten más implicados en el funcionamiento del centro “están muy motivados y gracias a la función que desempeñan se sienten eficaces”, señalaba.
La docente se siente “muy satisfecha” con el resultando obtenido durante este período de implantación pero confiesa que están detectando algunas deficiencias que empezarán a solventar a partir de ahora que ya ha transcurrido esa etapa de proyecto piloto. “El mayor problema que nos encontramos es que se desarrolla durante la hora del recreo, un tiempo que los alumnos prefieren disfrutar en el patio, por lo que hemos pensado salir del aula y trasladarnos a los exteriores”, comentaba.






