Una mujer de 48 años, vecina del Mixto, fue atacada en Ceuta por un perro de raza malinois que carecía de custodia en torno a las 07:30 horas del pasado viernes 11 de abril mientras paseaba a su mascota, un schnauzer de seis años, que fue atacado en un principio en esta barriada.
Nunca pensamos que pueda suceder, pero los acontecimientos, cuando no se presta atención a los eslabones desencadenantes de posibles desgracias, pueden suponer un quebradero de cabeza para algunos y convertir un día maravilloso en un trauma y miedo para otros.
La víctima de esta historia es María del Mar Santiago. Como cada día, esta vecina del Mixto salía a las 07:30 horas a la zona posterior de su casa, su lugar habitual de paseo con su mascota, por los pabellones militares, cuando fue sorprendida por este malinois que, según ella, buscó a su mascota para atacarla.
En este rutinario paseo, María del Mar detectó la presencia del malinois, suelto, sin correa y solo. Decidió cambiar de rumbo junto a su mascota y volver a casa para no encontrarse con este de frente pero, desgraciadamente, el malinois ya se había percatado de su presencia.
“El perro nos buscó, nos siguió y atacó a mi perrito por detrás en el culete, el pobre. El perro saltando, yo dándole con el pie y llorando a mares… un descontrol”, cuenta con pena María del Mar.
Un matrimonio mayor escuchó su llanto y gritos a través de la ventana, pero al estar dotada de rejas impidió la ayuda temprana.
En una de esas veces que el perro saltó para coger al pequeño schnauzer, el rostro de María del Mar fue la diana de su mordida. “Me saltó dos veces y las dos veces en la cara y ya, pues me tiró al suelo y gracias a un vecino, que se ayudó de una cuerda para quitármelo de encima, pude salir de ahí”.
Según cuenta la víctima de este malinois, si no fuera por este vecino, ni su perro seguiría con vida y en palabras de la propia María del Mar, “yo no sé donde estaría porque fue horroroso”.
Es necesario hacer un pequeño inciso para aclarar que este malinois no es un perro abandonado, tiene chip y se ha dado con los dueños.
Esta vecina del Mixto, a pesar de lo vivido, ha mostrado una actitud positiva en cuanto a su estado. Cuando llegó al hospital presentaba desgarros en el rostro y, aunque en estos casos, cuando se presenta una herida por mordida de perro debe dejársela abierta para que supuren las posibles bacterias, el médico tomó decisiones rápidas para coserle el trozo de rostro colgante debido a la gravedad de la carne desprendida del mismo.
Fueron un total de 25 puntos los que los servicios sanitarios tuvieron que coser sobre el rostro de María del Mar, en la frente y en el moflete izquierdo. “Yo no pensaba que eran tantos, me quedé fría cuando me lo dijeron”, traslada.
“El moflete todavía me duele y a la misma vez me toco las heridas y las siento como dormidas. Es muy raro. He perdido movilidad en el labio y me han dicho que espere un mes para comprobar si tengo algún nervio afectado”, relata sobre su situación actual.
Según cuenta esta mujer, el malinois pertenece a un vecino de la misma barriada, quien guarda a este en un garaje del que, según comentarios de los vecinos, “se escapa cada dos por tres y ya ha atacado a otros perros antes”.
María del Mar denunció lo ocurrido a la Policía, quienes acudieron con dos patrullas con la mayor brevedad posible tras ser alertada de los hechos. “La Policía puso una denuncia y yo puse otra y ya ellos se pusieron en contacto con el dueño del perro”.
Gracias al vecino que rescató a María del Mar de las garras del malinois, pudieron retener al animal para comprobar si tenía chip y, efectivamente, gracias a Dios, lo portaba.
Dieron con el dueño, quien todavía no se ha puesto en contacto con esta mujer ni para preocuparse por su estado ni para tratar absolutamente nada de lo acontecido. Ahora, se ha abierto una disputa de responsabilidades por parte de los dueños del perro.
Acorde a las palabras de la víctima, el perro es de una pareja que se separó, el chip está a nombre de ella pero el perrito está bajo los cuidados de él, por lo que la titular del malinois no quiere saber nada del tema y del dueño no tienen noticias.
La Policía ya está realizando las gestiones e investigaciones necesarias para solventar esta situación, mientras que María del Mar solamente pide que el culpable de este suceso pague por lo ocurrido.
“El perro, al fin y al cabo, es el que menos culpa tiene en todo esto. Los responsables son los dueños”, indica.
Este suceso es recordado por María del Mar como la situación de mayor miedo de su vida. “Yo no sabía que podía gritar tanto, no sé de donde me salía la voz. Gritaba y gritaba y no venía nadie.
Dice María del Mar que, gracias a la casualidad de que su paseo se lleva a cabo cerca de pisos militares y era la hora justa en que estos van a trabajar, es que pudo salvarse del horror que se abalanzó sobre ella.
“No solo sentí miedo, también impotencia de no poder hacer nada más”, añade.
“Ya no saco a mi perrito a pasear por ahí. Lo saco por mi patio y a está. Tengo mucho miedo y él también”, cuenta.
Su mascota presenta daños físicos en la zona trasera de su cuerpo y también fue víctima de un mordisco en el cuello que no llegó a ocasionarle heridas más graves debido a que “está gordito y los dientes no provocaron una herida profunda mortal”.
Según relata María del Mar, el animal presenta mordiscos por todo su cuerpo y “cada día se descubre un arañazo nuevo”. Pero también sufre consecuencias psicológicas este perrito, que, según cuenta su compañera de vida, “está dormido y de repente sale corriendo. Creo que tiene miedo metido en el cuerpo”.
María del Mar ha dado gracias a Dios porque la situación no ha llegado a mayores lamentos, poniéndose en lo peor si hubiera sido su hijo -quien a veces pasea al perrito de la familia- y no ella quien hubiera sido sorprendido por este malinois.
En primer lugar, María del Mar ha agradecido a Dios que dentro de la gravedad de lo ocurrido, este suceso no haya llegado a provocar lamentaciones por la muerte de su mascota o heridas de mayor gravedad en su persona, como podría haber sido un ataque en un ojo o un mordisco mortal en su cuello.
“Ha sido mi padre que desde arriba me cuida”, dice con ternura María del Mar.
“Gracias a mis vecinos, tanto al matrimonio que me tiró la cuerda por la ventana como al muchacho que consiguió atar al perro es que lo puedo contar. También agradezco a la Policía, que vino muy rápido y se portaron súper bien conmigo y me ayudaron”, transmite.
Por último, ha querido reconocer el servicio de ambulancia y del hospital donde, en sus propias palabras: “Me trataron como a una reina, la verdad, tuve mucha suerte con las personas que ese día se cruzaron en mi camino”.
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