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Empresarios denuncian que por el puente solo pasan bultos fraudulentos y el resto de mercancía baja a la playa
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Su duda es por qué ahora la Delegación sí puede ampliar el horario
La indignación entre los comerciantes de los polígonos del Tarajal ha corrido como la pólvora al trascender el último cambio en el horario del puente del Biutz. La Delegación del Gobierno ha ordenado el cierre del paso de mercancías a las 14.00, un par de horas más tarde de lo habitual. Aún se desconoce si la medida será definitiva pero, desde la semana pasada, la información ha estado circulando por los almacenes hasta que ayer se hizo realidad. “Este cambio no vale para nada porque, hasta el momento, los porteadores compran en las naves y se marchan directamente a la playa a esperar a que se cierre el Biutz y poder pasar así por la frontera del Tarajal los artículos que han adquirido”, argumentó ayer como afectado Sebastián Antón, gerente de dos empresas en la Fase II.
La duda que se plantea ahora Antón es por qué los porteadores que no llevan exclusivamente fardos de textil prefieren probar suerte por la frontera del Tarajal si tienen habilitado el paso del Biutz. “¿Cuál es el problema con el que se encuentran en el paso de mercancías?”, reflexionó el empresario. Los comerciantes venían demandando desde hace años la ampliación del horario del Biutz, cuando, a su juicio, por los tornos cruzaba todo tipo de productos, no solo los conocidos, por su contenido, como bultos de China. En aquel momento, destacó Antón, la Delegación del Gobierno decía que incrementar el número de horas “dependía de Marruecos”. Por eso se pregunta por qué motivo, “ahora por arte de magia”, esta representación de la Administración General del Estado puede extender el horario de actividad del Biutz hasta las 14.00.
En cualquier caso, quien se declara perjudicado por la prolongación de su funcionamiento hasta primera hora de la tarde consideró que, aunque estuviese abierto hasta las 19.00, “los porteadores no pasan por el Biutz ya que solo lo atraviesan quienes llevan bultos de los indocumentados, de personas que dejan los paquetes en consignas”.
Para colmo, lamentó este propietario, “cuando alguien efectúa una compra en tu negocio y se va a la cola del Biutz, si no tiene tique, se queda fuera de la fila”. Antón puso en tela de juicio la eficiencia de este sistema de organización sometido a “demasiadas triquiñuelas”.
En cuanto a la Ciudad Autónoma, este empresario sostuvo que “no ha conseguido atajar el problema de los bultos fraudulentos” porque en los polígonos permanecen asentados los testaferros que traen la mercancía “de forma indiscriminada” a Ceuta; las consignas irregulares y los plantos que son “los amos de los polígonos”. Antón reprochó que cada vez que ha sido testigo de que plantos y porteadores hacían bultos en mitad de la calle y ha telefoneado al coordinador de los polígonos, Arturo Santorum, “me ha dicho que ha dado parte a la Policía Local, pero los agentes nunca han aparecido”.
Contraste fuera de lógica
El arenal, repleto, y los últimos metros antes del paso de mercancías, vacíos
1 ¿Parte a la Policía Local? La confección de bultos de mercancías –de turbia procedencia– sigue haciéndose en las calles de los polígonos sin que nadie ponga orden a esta práctica.
2 El Biutz casi desierto. Esta es la imagen que ofrecían ayer, a las 9.00 de la mañana, los últimos metros antes del Biutz. Son pocas mujeres, porque el resto se encuentra en la playa. Los plantos les captan para que carguen los bultos de las consignas irregulares. Según los comerciantes, solo trabajan cinco o diez de estos almacenes, mientras que los legalmente establecidos tienen que esperar a las 14.00, hasta que se levante el operativo de la Policía Nacional, para que los clientes puedan llegar a sus negocios.
3 Acumulados en la playa. Este es el aspecto que presentaba ayer el arenal, sobre las 9.00 de la mañana. Decenas y decenas de mujeres que, amontonadas, guardaban turno en filas.






Va a terminar el año y el nuevo paso del Tarajal sin abrir, que vergüenza de gestores de lo público que tenemos.