Pasa la mañana y mientras algunos en Ceuta apenas despiertan, Mohamed Abdeselam ya ha sumado más de 20 kilómetros corriendo. El sudor recorre su rostro, pero en sus ojos brilla algo más fuerte que el cansancio: la ilusión por su próximo reto.
A este ceutí todos lo conocen como ‘Bily’, y para muchos se ha convertido en el ejemplo de que la constancia, la humildad y la solidaridad pueden convertir a un corredor en un símbolo de la ciudad.
Su nombre suena ahora con más fuerza que nunca porque el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) lo propuso para recibir la Medalla de la Autonomía de Ceuta, un reconocimiento reservado a personas que dejan huella en la historia local y él la recibirá.
Cuando se enteró, confiesa, la sorpresa fue mayúscula: “Nunca pensé que desde el deporte que practico podría llegar a algo así”. Y, sin embargo, ahí está.
La noticia corrió entre familiares y amigos, y el eco fue inmediato. Sus hijas, su madre, sus compañeros de entrenamiento… todos lo celebraron como si fuera un triunfo propio.
Algunos le repetían con convicción que la medalla sería suya, otros dudaban. Él, sin embargo, se quedó con lo más importante: el orgullo de los suyos. Porque si algo tiene claro Bily es que sus logros nunca han sido en solitario. Y, al final, lo logró.
En la pista es rápido, disciplinado y competitivo. Pero fuera de ella, Mohamed Abdeselam se mueve por valores que poco tienen que ver con las marcas.
Desde hace años, cada premio económico que gana en sus carreras lo dona a personas necesitadas de la ciudad. No lo anuncia, no lo exhibe; simplemente lo hace. “Me gusta ayudar, soy muy solidario, y todo lo que gano lo dono”, cuenta con la misma naturalidad con la que habla de entrenar 30 kilómetros al amanecer, como si fuera fácil.
Ese carácter explica por qué la gente lo quiere tanto. Porque no solo corre por él, corre por Ceuta. En cada competición nacional o internacional lleva la bandera de la ciudad con orgullo, y su presencia es siempre un recordatorio de que, desde un rincón pequeño del mapa de España, también se puede dejar huella en el mundo.
Detrás de cada sonrisa y de cada meta alcanzada hay un sacrificio enorme. Ahora mismo se prepara para la Maratón de Berlín, uno de los retos más exigentes del calendario.
Sus jornadas se dividen en dobles sesiones, con un total de hasta 190 kilómetros semanales. Eso significa renunciar a otras muchas cosas en su vida. Este verano, admite, apenas ha pisado la playa con sus hijas porque cada día lo está dedicando a entrenar, mañana y tarde; con la vista puesta en Berlín.
“Ha sido duro, me ha dolido no estar con ellas. Pero al mismo tiempo estoy fuerte y muy preparado”, dice. Su objetivo no es minúsculo: bajar de las 2 horas y 10 minutos, una marca de élite. Y aunque habla de ello con tranquilidad, como si no fuera todo un reto, cualquiera puede intuir el gran esfuerzo que se esconde detrás de esta aspiración.
En cada meta hay un rostro que le devuelve fuerzas: el de Younes Mohamed, presidente de su club y compañero inseparable en las grandes citas. Pero también, siempre, el pensamiento en su familia.
Sus hijas y su madre son el pilar que lo sostienen, y el motivo por el que quiere verlas en primera fila el día que llegue a recoger la Medalla de la Autonomía de Ceuta, un reconocimiento de envergadura y un orgullo para él y sus allegados.
“Ellas han pasado un verano sin mí, han soportado mis entrenamientos y mis ausencias. Lo que más ilusión me haría es verlas ahí, delante, compartiendo conmigo ese momento”, confiesa.
Y junto a ellas, sus amigos de entrenamiento y Fátima Hamed, la líder de MDyC que creyó en él desde 2016, cuando apenas era conocido; y hasta el día de hoy.
El propio ‘Bily’ insiste en que este reconocimiento no es solo suyo. Es también un regalo compartido con todos los deportistas ceutíes -no solamente dentro del atletismo- que, con esfuerzo y sin grandes apoyos, mantienen vivo el nombre de la ciudad en distintas disciplinas y, por, ello les ha querido enviar un saludo.
Por eso aprovecha cada ocasión para agradecer al atletismo, al ciclismo y al resto de deportes el respaldo que siente de ellos.
La entrega de la Medalla de la Autonomía es un acto solemne que ya espera con nervios y emoción: “Es un premio muy importante, que solo tienen personas destacadas de la ciudad. Estar entre ellos significa que he hecho las cosas bien. Estoy muy contento y feliz”.
En cuanto a dónde guardará la medalla, duda entre dos lugares: en casa, para que sus hijas puedan verla cada día, o en el despacho de Fatima Hamed, la persona que apostó por él cuando nadie lo hacía.
La historia de Mohamed Abdeselam ‘Bily’ no se mide en tiempos, sino en gestos. Se mide en los madrugones para entrenar, en los kilómetros que terminan en acciones solidarias y en el orgullo con el que pasea el nombre de su ciudad allá por donde va.
La Medalla de la Autonomía no será solo un galardón. Será el reconocimiento a una vida entera de esfuerzo y entrega. El homenaje a un hombre que corre, no solo con sus piernas, también con su corazón.
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