Los primeros tiempos en el empleo de las fuerzas indígenas fueron muy delicados, debido a la complejidad de definir qué clase de Ejército Colonial se pretendía.
En un primer momento, coexistiendo con las Unidades Regulares del ejército se empleó, ocasionalmente, a Harkas de cábilas para determinadas operaciones, y aunque incluso algunas se utilizaron durante periodos más dilatados, mediante acuerdos más duraderos, y con gran éxito no siempre fueron de absoluta fiabilidad, como se demostró en ocasiones.
Se tenía entonces en la necesidad de contar con unas fuerzas adaptadas por su naturaleza, al terreno, clima y forma de hacer la guerra del adversario, y capaces de combatir al lado de las españolas. Crear unas fuerzas que en su día formasen la parte principal del Ejército en las posiciones y territorios gestionados por las fuerzas españolas en el continente africano. La situación política era de tensión, hasta que se produjeron desórdenes en Fez y Francia los aprovechó para intervenir en el centro y en el Norte de África, llegando hasta Alcazarquivir, en la zona de influencia española, según acuerdos anteriores, por lo que España envió tropas para ocupar Larache. El viaje de Alfonso XIII en el año 1911 no sirvió para pacificar la zona.
El 30 de Junio de ese mismo año, sobre la base de las harkas indígenas organizadas al servicio de España, se crean las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla, con personal de tropa indígena bajo mando de oficiales y suboficiales peninsulares, alistándose los primeros voluntarios en el fuerte de Sidi-Guariach (Fuerte de la Purísima). Se inicia de esta forma la historia de las Fuerzas Regulares, nombrándose, como primer jefe de esta singular Unidad al teniente coronel de Caballería Dámaso Berenguer.
El mando situó a Berenguer al frente de sus Regulares y las primeras unidades organizadas esperaban ansiosamente el momento de la prueba de fuego.
Pero ésta oportunidad no tardaría en llegar pues el día 19 de Octubre de 1911, las fuerzas Regulares participaran en la que sería su primer hecho de armas, su “Bautismo de Fuergo”. La 1ª compañía, formando parte de la columna mandada por el coronel García Gómez, marchó a Zeluán en cuyo punto quedó de reserva de la que había salido practicar una razzia por la cábila de Beni-Yahi, regresando al finalizar ésta a Nador.
Por su parte, el Escuadrón de Caballería, partiendo de Zeluán, formó parte de de la columna mandada por el general Villalón, participando de lleno en la razzia que, con ligero tiroteo se practicó en la cábila ya mencionada, regresando de nuevo a Zeluán terminada la operación.
Por su comportamiento en esta primera acción de las Fuerzas Regulares y posteriores tiroteos y escaramuzas, fueron recompensados el capitán Llano de la Encomienda y los teniente Sevillano y Ayuso, con cruces de 1ª clase del Mérito Militar, además de dos sargentos y veinticinco miembros de tropa con otras tantas cruces sencillas con distintivo rojo del mismo Mérito, así como un cabo con la misma cruz pencionada.
Durante todo el mes de octubre y noviembre se produjeron ataques esporádicos a las posiciones, ocasionando a nuestro ejército varios muertos y heridos.
Mientras los capitanes Llano de la Encomienda y García Boloix, que ya tenían completadas sus unidades y sin descuidar las intensas y continuas instrucciones de combate y tiro, se les va encomendando de protección de convoyes y caminos. Así el 16 de Noviembre, en las inmediaciones del campamento de Buxdar, donde ya se encontraba de operaciones la 1ª compañía y, posteriormente, acudiría el Escuadrón, tras una acción hostil, son heridos los soldados Maimón Ben Amar, El Hasen Ben Hussain, Alet Ben Mohamed y Si Mohamed Bel Hach, de infantería que recibieron asistencia en Sidi Guariach y el soldado de 1ª de caballería Osmi Ben L´arbi Seni, que fue ingresado en el hospital de Melilla. Se convierten así en las primeras bajas de guerra tenidas en las Fuerzas regulares, a los cuatro meses de su creación y a dos y medio de llegar los primeros voluntarios, dato que en un ejército regular no merecería citarse por irrealizable. A los cuatro de infantería se le concedió la cruz al mérito militar con distintivo rojo pensionada y al de caballería, la misma cruz también con distintivo rojo sencilla.
El 5 de Enero 1912, se creo una Oficina de Asuntos Indígenas, denominada Subinspección de Tropas y Asuntos Indígenas de Melilla, de la que dependía la Policía Indígena. Pronto se vería un primer acuerdo entre el cherife el Raisuni, (Principal beneficiado de la posterior muerte de Amezzian) y el general Fernández Silvestre, aunque el raisuni, unas veces se aliaría con España y otras la combatió.
Visto por el mando el buen resultado inicial de esta unidad y en previsión de nuevas campañas, por R.O. de 12 de Enero de 1912, se amplía su plantilla a seis compañías de fusiles y tres escuadrones (Dos Tabor de Infantería y uno de caballería). Con esta organización tiene lugar el Bautismo de Fuego de las Fuerzas Regulares. El día 19 de Febrero de 1912, en la operación dirigida por el general Larrea sobre el zoco Tzenin como castigo a las harkas (fuerza indígena irregular con mandos europeos) rebeldes del cabecilla El Amezzian / Mizzian (“el malo”, de la cábila de Azuza, en Guelaya) intervino el Tabor de Caballería.
En el combate tuvieron tres individuos muertos y dos oficiciales y siete de tropa heridos.
Poco a poco el mando se va decidiendo a utilizar a estas fuerzas más asiduamente, y con el paso de los años y con una mayor organización fueron las Fuerzas Regulares interviniendo en diversos frentes, convirtiéndose en una de las unidades más expertas en la guerra, ganándose en el día a día el prestigio y reconocimiento como una de las mejores del Ejército.
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