El bar Tapi volvió a convertirse en el epicentro del sentimiento caballa en la previa de un nuevo compromiso liguero, nada más ni nada menos que el primero del año.
Como viene siendo habitual, el conocido establecimiento de Ceuta reunió a decenas de aficionados para calentar motores antes del encuentro ante el Andorra, el equipo propiedad de Gerard Piqué, en lo que supuso la primera previa del año para la hinchada ceutí.
De menos a más
Desde primeras horas, el ambiente fue ganando intensidad entre camisetas blancas, bufandas al cuello y conversaciones cargadas de ilusión y análisis futbolero discutiendo sobre si podían ganar el partido o no.
El Tapi, punto de encuentro, se ha convertido en un ritual para los seguidores caballas, volvió a demostrar por qué se ha consolidado como lugar de referencia para vivir estas horas previas a cada partido. Risas, cánticos y brindis acompañaron una mañana marcada por las ganas de fútbol tras el parón navideño.
Sin hinchas del FC Andorra
La presencia de aficionados del Andorra fue nula. Sin embargo, la hinchada caballa se hizo notar desde el primer momento, imponiendo su voz y su colorido para marcar el territorio en esta primera cita del año.
El optimismo era palpable y el partido se comentaba con pasión, entre recuerdos de encuentros pasados y la confianza en un buen inicio de 2026.
Debates futbolísticos
No faltaron los habituales debates sobre el once inicial, el estado de forma del equipo y la importancia de comenzar el año sumando. Para muchos, esta previa no solo es una antesala del partido, sino una tradición que refuerza el sentimiento de pertenencia y la unión entre aficionados.
Así, el bar Tapi volvió a ser mucho más que un simple escenario: fue el punto de partida de una nueva jornada de apoyo incondicional al Ceuta. Una previa marcada por el dominio caballa en las gradas improvisadas del bar y por la ilusión renovada de un año que arranca con fútbol, pasión y identidad.





