Si despedíamos el año con una entrada de 17 inmigrantes subsaharianos por la playa del Sarchal, la segunda jornada de 2016 volvía a dejar una estampa muy parecida, en este caso 12 inmigrantes, todos ellos subsaharianos, aunque con la diferencia que, en esta ocasión, si han podido detener al patrón.
Pero, al mismo tiempo, que los agentes de la Guardia Civil se esforzaban por ayudar a estos inmigrantes que llegaron a la Bahía Sur, muy cerca del paso fronterizo de Benzú aparecía el cadáver de un varón subsahariano, seguramente, que murió también el día de Navidad cuando se produjo la entrada de los 180 inmigrantes. Este mismo periódico, cuando informaba de que las autoridades marroquíes reconocían que encontraron los cadáveres de dos personas, ya decía que también se daban a algunos más como desaparecidos. Es la tragedia de la inmigración, pero también existe un apartado sobre el que es necesario insistir otra vez y es la utilización de pateras a motor, algunas utilizadas en varias ocasiones, que son inestables y que esas pequeñas mafias que están ahora controlando el pase de inmigrantes a nuestra ciudad están poniendo en peligro, de manera grave, la vida de estas personas. Manejar la miseria a su antojo para ganar más y más cantidad de dinero. Sin escrúpulos.





