Al otro lado de la frontera se repiten escenas como estas, las que se recogen en vídeos grabados con teléfono móvil por quienes frecuentan el paseo marítimo de Castillejos. Son niños que, a la carrera, sortean las vallas para arrojarse al mar buscando el pase a Ceuta.
Se les ve en grupos. Cruzan la carretera, sortean las pequeñas vallitas metálicas similares a las de obra, y se echan al agua.
En otro vídeo también difundido en redes sociales se aprecia a un adulto llevando de la mano a un niño de no más de 10 años. Ambos cruzan rápido y como el menor es tan pequeño se cuela por la valla, por debajo, para, después, echarse al mar.
Estas grabaciones son efectuadas al otro lado de la frontera y visualizan lo que no se ve desde aquí, lo que se produce en territorio marroquí con todos aquellos jóvenes aspirantes a la inmigración, los llamados nadadores que cruzan por el espigón del Tarajal y que, cada vez más, protagonizan rutas temerarias adentrándose mar adentro.
La Marina marroquí está haciendo continuas incursiones en el mar para recoger a inmigrantes y también a los que son entregados por la propia Guardia Civil. La cooperación está evitando entradas masivas de personas.
Sin embargo, a pie de arenal la situación es distinta, puesto que los jóvenes no encuentran tanto veto para poder acercarse hasta la playa para emprender travesía. Habría que blindar todo el paseo para impedirlo.
Unas simples vallas metálicas cuya colocación generó polémica entre el vecindario de Castillejos de nada sirve para alcanzar el arenal.
Como se aprecia en las imágenes grabadas, pero también en las fotografías de los que son recogidos por la propia Marina, quienes se echan al mar van vestidos con ropa de calle al objeto de no llamar la atención cuando están esperando en las inmediaciones del paseo marítimo de Castillejos el momento propicio para echarse al agua.
En solo algunos casos marchan enfundados en trajes de neopreno y dotados con aletas.
No solo cruzan niños, también chicas. Esta misma semana fueron localizadas 3 entre los no más de 20 menores que cruzaron en la madrugada y mañana de este pasado jueves.
No es lo habitual, pero también es cierto que cada vez el número es mayor. Esta misma semana dos de ellas eran encontradas en las inmediaciones de la barriada del Polígono tras haber logrado llegar a la playa. Mojadas y descalzas fueron atendidas por varios vecinos.
La población subsahariana busca también el pase a Ceuta por mar, una vía que habían descartado desde hace años, pretendiendo el pase por el vallado.
En las últimas intervenciones llevadas a cabo tanto por la Marina marroquí como por la Guardia Civil se ha apreciado un mayor número de inmigrantes procedentes del África subsahariana, aunque también asiáticos.
La línea marítima se ha convertido en la vía de pase buscada en un verano que, como en otros pasados, repuntan los intentos de escapada desde Marruecos.
Lo grave es que también es la vía más temeraria, sobre todo porque los inmigrantes buscan nadar cada vez más lejos con tal de no sortear el espigón de cerca para no ser interceptados con tanta facilidad.
Las noches de niebla son, sin duda, las peores, porque la merma de visibilidad impide muchos rescates o, al menos, los dificulta.
Las continuas incursiones que lleva a cabo el Servicio Marítimo de la Guardia Civil tienen como finalidad salvar vidas enfrentándose a continuos dramas de quienes en el mar lo pierden todo y solo aspiran a encontrar una ayuda para no morir en el intento.
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