La realidad de los hechos es tozuda en Cataluña, tanto como testarudo también es el Sr. Mas, que a la vez que suspende el referéndum dice que el día 9 sin falta se votará. ¿Se puede ser más ridículo y contradictorio?. Y así a uno no le queda más remedio que volver a incidir sobre la que sigue siendo la “madre de todas las batallas” separatistas, o sea, los tan manidos tejemanejes del inventado derecho a decidir, el independentismo puro y duro y el “sursum cordan” del que de ahora en adelante puede proclamarse Arturo I, “El astuto”; no porque alguien pretenda darle ese supuesto nombre regio por él tan soñado, sino por haberse atribuido a sí mismo dicho calificativo tras haber desistido de la consulta y decir que en su lugar habría una “participación ciudadana” que en principio no quiso desvelar debido a lo “astuto” que dijo debía ser ante el enemigo (España). Pero ya ha desvelado el secreto, para ahora venir a presentarnos una especie de plan “B”, que tantas veces había negado, y que resulta que consiste en un simulacro, mascarada, pantomima, chirigota carnavalesca o “pitorreo” catalán, a modo de encuesta sacada de la chistera intentando lavar como sea su imagen con ese sucedáneo de consulta, en la que las votaciones durarán quince días, con electores mayores de 16 años, incluyendo a inmigrantes, extranjeros con carnet y todo el que de su misma cuerda o engatusado vaya a votar en un censo que dice propio, con 4.000 colegios, 600 urnas, y 20.000 voluntarios, aunque admitiendo que el evento “no tendría garantías democráticas”. ¿Habrase visto tan torpe y burdo chanchullo dirigido a salvar su agonía política?. Ese es el más grande de los engaños a todos los catalanes. Nos lo viene a decir tácitamente el mismo Mas sin darse cuenta al jactarse de su presunta astucia; porque el Diccionario define al “astuto” dando dos acepciones del mismo: “Persona que tiene habilidad e ingenio para engañar, o evitar el engaño”. Y la primera, no le puede encajar mejor, le viene como anillo al dedo o traje hecho a su exacta medida; porque hay que ver cómo se las ingenia este hombre para engañar y marear la perdiz con su capacidad embaucadora a modo de charlatán de pueblo, con sus enredos, su victimismo, su forma de inventarse la historia de Cataluña con su fanática idea de nacionalizarla, su manera de “embolicar” (liar, en catalán) predisponiendo a todos contra España con sus artimañas y mentiras. Hasta sus mismos compinches separatistas de ERC, ICU y la CUP le han dicho en su cara en sede parlamentaria que ni es serio ni es de fiar, que lo mismo hoy dice una cosa que mañana la contraria, que no se sabe ni lo que dice ni lo que quiere, que lo mismo da marcha atrás con la consulta que sale corriendo hacia adelante con ella. Cómo será de informal y liante que hasta Rosa Díez, líder de UPyD ha dicho de él que “ha perdido la cabeza”. Y, desde luego, indicios racionales fundados de que pueda ser cierto los hay de todas clases. Y uno se pregunta: ¿Puede un hombre así seguir dirigiendo a nueve millones de catalanes?. Tuvo el estrepitoso fracaso de perder en las pasadas elecciones hasta 12 diputados, cuando las convocó a mitad de legislatura a modo de plebiscito electoral con el pretexto de que necesitaba la mayoría absoluta para forzar el referéndum de independencia. Y cuando se esperaba su dimisión irrevocable, va al día siguiente de pegarse tan estrepitoso batacazo y radicaliza aun más su hoja de ruta secesionista para así aparecer como el libertador de su pueblo y el gran salvador de la “patria catalana”. Se echa en brazos de Ezquerra (que nos coja confesados) para mantener a toda costa la condición de jefe de la tribu local y todavía subirse más al monte a salvar sus propios muebles y tratar a toda costa de convertir tan abultado fracaso en sonada victoria a modo de huída hacia adelante con tal de permanecer en el poder, riéndose a carcajadas de España, de la Constitución, de las leyes, de las sentencias de todos los Tribunales, de los catalanes y hasta de su propia sombra. ¿Puede una persona ir así por la vida de forma tan irresponsable, con tan corta talla política y tan escasa catadura moral sólo por la ambición de seguir aspirando a ser el jefe de un hipotético estado que esperemos nunca se llegue a constituir en Cataluña?. Y, aunque llegara a conseguirlo, ¿es que no se le caería la cara de vergüenza de presentarse ante una Europa seria, cada vez más unida y cohesionada, teniendo que arrostrar ante todos el ridículo y la vergüenza de querer acceder a la independencia a través de su esperpento de consulta, que tanto ofende la dignidad de cualquier demócrata?. Y, ¿cómo pueden la sociedad y el estamento institucional de Cataluña, que siempre se han caracterizado por ser un pueblo culto y serio, permitir un solo día más tal incompetencia e ineptitud políticas, junto a tan pueril conducta de su principal dirigente, que por todas partes rezuma mofa y desconfianza?. La única explicación que podría justificar el mantenimiento de este hombre en el poder es porque los demás líderes lo quieran inmolar como si fuera el “tonto útil” para su propia causa que tantos votos les reporta con su torpeza, figurando ya la misma ERC a la cabeza de todas las encuestas y por eso ahora el muy pillo quiere ir con ella en una única lista. Y, ¿qué hacen los empresarios y la influyente burguesía catalana viendo cómo se derrumba su economía, que tanto desgobierno les está llevando a la ruina, que las grandes empresas se marchan, que las inversiones caen en vertical, que su elevada deuda sin el aval del Estado español es tenida como bono basura, y que la reputación y el buen nombre de Cataluña se desmoronan y van en picado hacia abajo generando tanto desprestigio?. Y luego está el Gobierno central, que le ha entrado tal contento que chorrea porque el referéndum ya no se va a celebrar y hasta llega a ofrecerle ayuda e insinúa que alguna medida favorable a Cataluña se podría adoptar, suponiendo que sería una mayor autonomía fiscal, o aceptación de algunas de las 23 peticiones económicas que Mas dejó en la mesa a Rajoy en su última entrevista. Y que se suspenda el referéndum claro que es muy de alegrarse, y a los catalanes de buena fe claro que habrá que ayudarles; pero, ¡ojo!, que ahí es donde puede estar la trampa. Taparles ahora la boca a los separatistas con más prebendas, trato de favor, cesión de más competencias estatales para así tratar de frenar el órdago esquizofrénico independentista, ahí es donde los Gobiernos centrales siempre yerran, porque los separatistas saben muy bien que cada vez que las pían o la arman, algo les cae de la España de la que tanto reniegan. Y no se olvide que el origen de su última radicalización trae causa del año 2012 cuando pidieron tener “su cupo” fiscal igual que Navarra y el País Vasco, pese a que en su día también a ellos se les ofreció y lo rechazaron porque entonces no les convenía. Y todo el circo ceremonioso del “España nos roba” y el “Estado nos expolia” tiene como única meta sacarle más a las arcas nacionales. Prueba de ello es que, en cuanto Mas ha oído que Rajoy quiere dialogar tras la suspensión del referéndum, ahora ya dice que la consulta se puede demorar para antes ver qué hay detrás de esa oferta de diálogo. O sea, ¿hay “pasta”?. Por eso, debería tenerse muy en cuenta que dándoles lo que no les corresponda en justicia ni permita la solidaridad interterritorial que la Constitución manda, sería algo así como taparles hoy la boca para que mañana gritaran más, porque como saben que ese es su sistema más rentable, a los cuatro días volverán a armarla de nuevo para que le sigan dando. ¿Y de verdad que Mas y sus compañeros de viaje se merecen tal ayuda con todo lo que han despotricado por su boca y siguen largando contra España incluso con retos, desafíos y amenazas?. Hace sólo unos días Mas declaró sin el menor sonrojo que “el enemigo más grande es el Estado español”. El mismo Estado que les ha rescatado con miles de millones de todos los españoles, a pesar de haber traicionado a España y a la Constitución que juró respetar y hacer cumplir, no obstante de haber incendiado a los catalanes contra el Estado en las Diadas y demás actos nacionalistas, de cuyos vientos sembrados ahora recoge la tempestad que se le avecina; haber ido por muchos países desacreditando al nuestro y a los españoles presentando la falsa imagen de una Cataluña oprimida por la España autoritaria e intolerante que no dejan votar a los demócratas y civilizados catalanes, pese a ser él y sus adláteres secesionistas los que han oprimido el idioma castellano en Cataluña imponiendo a los niños el catalán a la fuerza y negándoles el estudio en su lengua vehicular castellana y multando los letreros en castellano, para luego pavonearse ofreciendo a los marroquíes clases oficiales de árabe para comprar su voto. Y Mas ha dividido a la sociedad catalana en buenos (catalanes) y malos (“charnegos” o castellanos), fomentando allí la animadversión, el odio y la ruptura de la convivencia. Y también Mas ha sido una de las personas que más daño ha causado a España deliberadamente; porque lo ha hecho cuando el país se encontraba azotado por la gran crisis. En cuanto vio que estaba en dificultad fue cuando comenzó a atacar al Estado, cuando sabía que más daño le ocasionaba y que España más necesitada estaba de unidad y de solidaridad, con tal de aprovecharse de su debilidad para así romper la Nación más antigua de Europa. Y, si es a Cataluña, nunca los laboriosos y emprendedores catalanes han pasado por una situación de tanto desgobierno, despilfarro, abandono de sus intereses generales como colectividad para centrar su empeño y los recursos de todos en su ciega obsesión en pro de la forzada independencia. Nunca hubo allí tanto paro, tanto pobreza y tanto desinterés por las clases pobres, enfermos y necesitados; jamás estuvo Cataluña tan cosida a impuestos y tasas. Los catalanes, no se lo merecen; como tampoco lo merecen el resto de España y de españoles, que desde hace más de 50 años hasta ahora han hecho lo indecible por industrializar y elevar el máximo a Cataluña aportándole mano de obra barata, dinero, medios materiales y toda clase de prerrogativas y privilegios.





