Mujeres Progresistas ha impartido esta semana un taller de concienciación contra la violencia de género. Una auténtica lacra en nuestra sociedad que nos deja episodios gravísimos, que no cesa a pesar de las continuas denuncias y que deja como víctimas no solo a las parejas sino también a sus propios hijos.
La asociación María Miaja llevó a cabo este taller dirigido a los padres para formar a sus hijos en contra de la violencia de género. Se contó con la colaboración del programa de verano Yo soy Ceuta, dentro del proyecto de Intervención Comunitaria Intercultural: Escuela de Promoción de Hábitos de Vida Saludable para familias, que está desarrollando Cruz Roja conjuntamente con la Ciudad Autónoma y Obra Social La Caixa.
El taller fue impartido por María Sánchez Miaja, presidenta de la asociación, en el colegio ‘Santiago Ramón y Cajal’ y acudieron más de una docena de madres que participaron activamente durante las dos horas que duró.
Mujeres Progresistas quiere con estos talleres alertar a padres y madres para que desde la infancia conciencien a sus hijos contra la violencia de género, ya que de una forma alarmante hay un claro repunte entre adolescentes.
“No podemos olvidar que sin terminar el mes de agosto han sido treinta las mujeres asesinadas y cinco niños, lo que significaría un promedio de una mujer asesinada a la semana. Debemos de tener muy en cuenta que la mayoría de estas mujeres eran madres que han dejado un gran número de hijos desamparados a los que les quedaran secuelas de por vida y que los niños asesinados son una malvada respuesta porque ellas decidieron abandonar una relación tóxica”, explica la asociación.
“Todos debemos de luchar, dentro de nuestras posibilidades, contra esta lacra asesina que, según se está demostrando, no se le encuentra solución a corto plazo. Es muy importante denunciar, tanto por la víctima como por su entorno, si conocemos algún caso de violencia de género”, añade.
Precisamente según la relación de casos denunciados en Ceuta, se ha producido un incremento en las denuncias presentadas por adolescentes que ya sufren en sus primeras relaciones agresiones físicas o psicológicas. Es por ello que se quiere, con este tipo de talleres, concienciar a las familias para que desde pequeños sus hijos sepan interpretar los signos de unas actitudes violentas o los casos que pueden derivar en este tipo de episodios.






