Vivas se presentó ayer ante los medios de comunicación para realizar un balance de las 129 medidas que se autoimpusieron para este último cuatrimestre. Uno de los principales análisis que se puede realizar no solamente de la misma comparecencia, sino también del contenido de la exposición es que hemos pasado de explicaciones puramente económicas a un proyecto muy bien trenzado de inversiones para los próximos ejercicios.
Desde luego, en los años de las crisis y los primeros tras la misma, como no podía ser de otra manera, el funcionamiento del equipo de Gobierno se centró de manera principal es no permitir que el barco se fuera a pique y, por tanto, los números eran la mejor manera de transmitir a la ciudadanía que se estaba logrando levantar cabeza.
Ahora, con una Hacienda bien equilibrada, porque antes se han tomado las medidas adecuadas, existe un suelo lo suficientemente seguro como para comenzar nuevamente a diseñar proyectos.
Vivas habló de compromisos muy importantes como 75 millones para el Plan de Barriadas, o la construcción de 350 viviendas a través de la colaboración público privada en régimen de alquiler en el Brull y las antiguas caracolas, pasando por una posible actuación directa de VPO en Benzú sin esperar al Ministerio. Todo ello, con el añadido de más obras de infraestructuras en todos los órdenes.
Lo cierto es que resulta un plan muy ambicioso y que no se puede perder el tiempo. La coordinación debe funcionar como un reloj para que todos los objetivos se vayan cumpliendo, porque, de otra manera, volveremos a dejarnos realizaciones en el camino.





