Alumnos de este taller de Asuntos Sociales durante una de sus clases.
Los alumnos del ‘Taller de Pintura para mayores’, dependiente de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, están en pie de guerra. Y no es para menos. La adjudicación aprobada para este año por la Ciudad, que se ha visto reducida de 8.000 a 5.000 euros, se ha traducido en recortes salariales a la monitora, quien no está dispuesta a ofrecer sus servicios a cambio de una merma del 50% en su sueldo.
Sonsoles García lleva 12 años impartiendo este taller y sus alumnos no están dispuestos a que una rebaja en la partida les deje sin profesora. “Estamos acostumbrados a sus clases y ella a nuestra forma de trabajar. Consideramos injusto que después de tantos años tenga que dejar el taller”, se lamenta Nicolás Villar, uno de los alumnos.
Con los años el taller ha ido aumentando el número de participantes. Comenzó con 10 y a día de hoy son ya 40 los alumnos que participan en esta formación. “Es algo que funciona porque cada vez hay más personas que se inscriben y todos los años otras muchas se quedan sin plaza”, apunta la monitora.
Sin embargo, el incremento de alumnos no ha ido acompañado de una mejora de las dependencias donde se imparte el taller, en la antigua Residencia de la Juventud en la Plaza Vieja. “Nos encontramos sólo con las cuatro paredes porque no nos dieron ningún tipo de mobiliario ni material y son los propios alumnos los que han tenido que ir costeando algunas de estas cosas”, señala García.
Además, los alumnos se quejan de que un día a la semana se ven obligados a compartir aula con el curso de Baile. “Ellos intentan bajar el volumen de la música, pero aún así nosotros necesitamos silencio porque con la pintura lo que intentamos es relajarnos”, comenta Villar. En reiteradas ocasiones han solicitado un tabique de separación que permita el desarrollo de ambas actividades, pero la petición nunca llega a buen término.
En materia de seguridad tampoco se muestran muy satisfechos. “No se contempla un plan de evacuación en caso de ser necesario ni extintores pese a que allí tenemos material inflamable”, comenta Villar.
Esta situación la han trasladado al director general de Asuntos Sociales, al que exigen dos cuestiones de vital importancia para los alumnos. “Pedimos que pueda continuar nuestra monitora y que se mejoren las condiciones del aula”, manifiesta contundente Villar.
En el escrito aseguran sentirse “discriminados” por las partidas destinadas a este colectivo frente a las que se entregan a otros.
En caso de no atenderse sus peticiones y que la adjudicataria del servicio contrate a un nuevo monitor, los alumnos ‘amenazan’ con no asistir a clase, además de adoptar otras acciones que darán a conocer en su momento.
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