El Pleno abordó este jueves el futuro de las naves del polígono del Tarajal. Lo que antaño era una zona repleta de actividad ha ido mermando hasta la situación actual con un puñado de empresarios que mantienen a flote sus negocios por encima de todo.
La Ciudad ha puesto encima de la mesa en variadas ocasiones su futuro, pero choca con el obstáculo de tener que poner de acuerdo a empresarios privados con distintos intereses y reclamaciones, pero también, con unos derechos que deben ser respetados.
No parece que la solución buscada o pretendida vaya a resultar sencilla, pero al menos sí que se han puesto encima de la mesa distintas alternativas en un espacio que no es el idóneo para disponer de un polígono empresarial como el actual y sobre el que el propio Estado ha colocado sus preocupaciones en materia de seguridad.
Habrá que llegar a una solución que pase por convertir este lugar en un espacio más atractivo para visitantes y para los propios empresarios, poniendo orden a lo que en la actualidad parece no tenerlo tanto, sobre todo en cuanto al cumplimiento de los servicios más básicos.
Recientemente varios empresarios protestaban por la inseguridad sufrida y la dejación a la que se enfrentan.
Esas quejas deben ser atendidas de forma ambiciosa, buscando soluciones más amplias para todos y dando con la tecla necesaria para que todos los empresarios puedan o seguir con sus negocios de una forma más ordenada o ser compensados si se opta por ejecutar algún tipo de expropiación.
Mucho se ha hablado sobre este asunto, ahora se deben dar los pasos oportunos y necesarios para tomar decisiones valientes y acertadas.






