“Los libros de texto son la prostitución en el mundo del libro”, comentaba África García de la Librería Totem. La librera bastante indignada explicaba a El Faro el negocio que supone para algunos del sector la venta de los libros de texto y cómo otros son los grandes perjudicados.
La principal causa del problema viene motivada porque cada comerciante tiene la libertad de poder fijar el precio que estime, lo que lleva a que algunos vendan a precios que se encuentran por debajo del margen que establece la ley, que es entre un 25% ó 30%. “Yo no puedo arriesgarme a vender a precios ínfimos como se hace en otros establecimientos, que establecen el precio en un 5% intentando de esta forma llevarse toda la venta. Yo me baso en las directrices establecidas por la ley, no me vendo por dos duros, pues para mí supone una gran inversión y de cualquier otra forma saldría perdiendo”, explicaba África García.
Por otra parte también acusan de competir deslealmente a algunos de los colegios concertados de la ciudad, los cuales venden libros de texto a las familias, situación que obliga a muchos libreros a renunciar a la venta de libros de texto por falta de demanda, lo que les genera pérdidas ya que de todos los libros que solicitan solo se puede hacer la devolución de un 10% de ellos. Añaden además que estos centros no pagan todos los impuestos a los que debe hacer frente una librería para poder dedicarse a la venta de libros de texto.
Los libreros apuestan por el acceso universal al libro educativo, para lo que proponen un modelo de ayudas a las familias que garantice el acceso universal y en igualdad de condiciones a la educación. Asimismo, defienden el gasto en libros como “una inversión en el futuro de las personas” y se muestran de acuerdo con la existencia de bancos de libros, “siempre que esta práctica esté regulada y programada teniendo en cuenta la viabilidad del sector del libro y no vaya en contra del que está establecido en la Ley ”.






