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“Al detective, como al médico, no se le puede engañar”

Elberhdadi Mohamed se dedica a la investigación en general. Tiene su sede central en Barcelona, donde estudió Criminología, y tras 35 años investigando casos en distintos países del mundo ha venido a Ceuta a probar el mercado ceutí y marroquí. Es licenciado en Criminología y licenciado superior en Investigación Científica y Judicial, además de diplomado en Psiquiatría Jurídica y Forense y Psicología Clínica, Jurídica y Forense, disciplinas que conjuga para desarrollar su labor. La Criminología, ciencia empírica y multidisciplinar, es la base de su trabajo, y le permite conocer incluso la edad que tiene y cómo va vestido una persona sólo a través de una conversación telefónica. La Psicología y Psiquiatría le sirve para “estudiar el delincuente y entrar en su mente para saber si está enfermo o le ocurre algo”. Asegura que “estudiar bien la mente del delincuente es muy importante para saber la realidad”. Hablar nueve idiomas también le ayuda en su trabajo.
Para sus investigaciones cuenta con libertad debido a que posee la licencia de los ministerios de Interior y Justicia y, al igual que los demás detectives privados, está a la espera de que el Parlamento dé luz verde a que puedan investigar todo tipo de casos, incluso el crimen organizado. Mohamed asegura que la labor del detective está cobrando cada día más importancia y que, en ocasiones, la gente acude a éste antes que a la Policía. No obstante, por ley, primero se debe acudir a la Policía “y cuando ésta no puede, pues acuden al detective”.
Concretamente se dedica a investigar casos de fraude a la Seguridad Social, de personas que están de baja y trabajan, seguimiento y vigilancia a menores sospechosos de consumir drogas, controlar el cumplimiento de las responsabilidades de padres separados, búsqueda de personas desaparecidas, peritaje para empresas de seguros, investigación de incendios, sabotaje industrial…
En los tres meses que lleva trabajando en Ceuta, los casos más comunes que ha investigado son de bajas fingidas, asuntos matrimoniales o de infidelidad, y seguimiento a menores sospechosos de consumir drogas. Para unos casos necesita pruebas para que la Justicia pueda actuar –trabaja en colaboración con el abogado- y para otros a la persona que le contrata sólo le importa conocer la verdad y no necesita documentos para ello.
En cuanto a los temas de infidelidad, su trabajo es conocer si alguno de los dos miembros del matrimonio ha sido infiel. “La infidelidad no se practica en Ceuta, sino en Algeciras o en Marruecos. Hemos visto casos de gente que tienen sus queridas”, explica. Aunque la infidelidad no es un delito, asegura que sus investigaciones pueden servir a su cliente para el momento de la separación de bienes. “Por ejemplo, una mujer está con otro hombre y está cobrando del marido. Pues si está con otro no debe cobrar del marido. En muchos casos de separación la infidelidad está presente y la investigación del detective tiene vital importancia”, añade.
Después de esta explicación, a la pregunta sobre dónde está el límite para no violar los derechos y la intimidad de una persona, Mohamed responde claramente: “El límite está cuando empiezan sus derechos. Nosotros no actuamos cuando se pueden violar sus derechos”. De esta manera, siempre trabaja con una premisa: “Tener la máxima información sin violar los derechos de las personas”.
Durante su carrera profesional asegura que nunca ha sido descubierto durante una investigación y que, aunque en ocasiones lo han intentado, nunca han conseguido agredirle. “Somos más listos que ellos”, asegura.
Mohamed destaca la importancia de conocer la verdad para trabajar en el caso, ya que una información falsa facilitada por un cliente que sólo piensa en su defensa se puede convertir en su verdadera enemiga. “Al detective hay que decirle toda la verdad, es igual que el médico, no se le puede engañar”, comenta. De lo contrario, advierte de que el detective, al final, siempre conoce la verdad.
Este detective ha formado parte de importantes investigaciones y aunque en otras no ha participado, su condición de criminólogo le hace tener una lectura de casos muy conocidos, como por ejemplo el de Marta del Castillo. Sobre el mismo, dice que según sus conocimientos, su cuerpo debe estar a no más de “200 metros cuadrados del lugar en que se produjeron los hechos”.
Algunos casos le han hecho pensar que la ley en España en ocasiones es “muy blanda” al proteger los derechos de los delincuentes.
Mohamed tiene sede en Ceuta y los interesados en contactar con él lo podrán hacer a través de los números de teléfono 682927602 y 688295675.

Del caso de la mujer de Barcelona al de los niños de Córdoba

En su vida profesional ha llevado casos fáciles y otros muy complicados. Otros, incluso, han marcado su carrera debido a su relevancia. Uno de ellos tuvo lugar en un pueblo de Barcelona, donde estaba investigando un posible caso de baja fingida. Mohamed estuvo casi un mes siguiendo a un hombre y un día éste entró en una vivienda. Tras un tiempo en el interior de la misma, desde el exterior pudo ver a través de una ventana que la persona a la que seguía sujetaba un cadáver con sus manos. En ese momento llamó a las autoridades, quienes descubrieron al entrar que la persona que estaba muerta era su madre. Entonces todas las hipótesis le señalaban como el posible asesino, por lo que ingresó en prisión. Tras la investigación de Mohamed se pudo descubrir que no era así, y quedó en libertad. En el trabajo, conoció que la fallecida tenía dos hijos: el primer sospechoso y otro que vivía en Mallorca, a donde la llevaba cada año y, según comentó a sus vecinos antes de morir, la ingresaba en un hospital psiquiátrico. A sus vecinos también les dijo que antes de volver a Mallorca se tomaría algo para suicidarse. Finalmente fue así, se suicidó, pero no ingiriendo algo sino desangrada tras acuchillarse varias veces y propinarse golpes en la cabeza. En este caso primero fue contratado por la Seguridad Social para investigar la baja y después por la familia para esclarecer la muerte de la mujer.
En la actualidad también investiga relaciones comerciales entre argelinos y alicantinos, por si pudiera haber algún caso de estafa por parte de los que vienen a comprar desde los países árabes. También acaba de entrar a investigar el caso de los niños de Córdoba desaparecidos.

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