Lamenta que la parte contratante no quiera abonar el importe de los días de vacaciones que le corresponden ya que desde abril no libró a Asociación Al Ámbar ha querido hacer público el primer caso del despido de una transfronteriza que obtuvo el contrato de trabajo el pasado mes de abril para cuidar a una señora con alzheimer. Rahma Rouah, a pesar de tener un contrato por cuatro horas y los correspondientes días libres, no faltó ni un día a su puesto de trabajo ya que estaba 24 horas al lado de la mujer, completamente dependiente, incluso los fines de semana. Su particular situación, inmersa en un proceso de separación a causa de malos tratos y con una niña de la que se ocupaba su madre, provocó que la hija de la mujer a la que atendía le dijera que se trajera a la niña de cinco años para que pudiera estar con ella y asistir al colegio tramitando la residencia, “pero desde que llegó en junio no acudía al colegio ni a clases”. El problema llegó cuando el pasado día 26 ella pidió permiso para presentarse en un juicio en Marruecos a causa de buy cheap cialis online la separación y cuando llegó al día siguiente, incluso pidiéndole a una prima que se ocupara de la mujer a la que atendía ese día, se encontró con que había otra persona en su lugar de trabajo y a ella la habían echado a la calle “sin ni siquiera dejarme recoger mis cosas”.
Desesperada, acudió a la entidad ubicada en Príncipe Alfonso que lucha por los derechos de las mujeres y cuya presidenta, Habiba, aún no se creía lo que le estaba contando la afectada entre lágrimas: “Es el primer caso en que nos encontramos con un despido aún teniendo papeles. Vale que el contrato era de cuatro horas y ella trabajaba las 24 y que no tuviera vacaciones, pero un día que necesita, con justificación, acudir a los tribunales y la deje en la calle sin nada, a eso no hay ningún derecho y no podemos permitir que esto suceda sin ninguna impunidad”. Acudieron entonces a los sindicatos, donde les explicaron que podría llegarse a un acuerdo pero que lo que le correspondía era recibir algo más de mil euros en concepto de vacaciones. Yo prefiero trabajar, con 400 euros ayudaba a mis padres en Rincón y al fallecer un hermano yo me ocupo también de su hijo y tengo una hija a la que alimentar”, explica Rahma.
“Encima la señora que la ha contratado la chantajea y le dice que para recuperar la ropa de su hija y la suya debe firmar un despido a cambio de no percibir nada de dinero. Es indignante que se permitan estos chantajes y si no se llega a un acuerdo y se cumple con la ley, lo denunciaremos porque no queremos que esto sea el principio y son miles las mujeres que en Ceuta podrían pasar por lo mismo aunque ella sea la primera”, apunta Abdelkader.






