Las elecciones autonómicas son ya historia. Han pasado poco más de veinticuatro horas, pero lo cierto es que las formaciones políticas se aprestan ahora a mirar hacia adelante, a partir del trece de junio que será cuando se iniciará la nueva legislatura que terminará un domingo de mayo del año 2019. P
or delante cuatro años apasionantes donde los veinticinco diputados, pertenecientes a cinco formaciones políticas deberán tener como primera obligación el aparcar, en muchas ocasiones, las disputas partidistas y buscar consensos en beneficio de los ciudadanos. No está reñido con la política el entendimiento que, en muchas ocasiones, es hasta sano. Las diferencias se sirven en las precampañas y las campañas electorales, los ciudadanos lo que desean es mejorar y además esos veinticinco diputados deben saber que han de llevar grabado esa desafección que sienten los ciudadanos. Que lo han vuelto a expresar en las urnas, quedándose más de un cincuenta por ciento en sus casas y pasando de la cosa pública. Lo cual no es nada bueno, porque mientras no se demuestre lo contrario, la política sigue siendo el vehículo para la mejora de las sociedades. De su comportamiento, de su apego a la calle, a lo mejor dentro de cuatro años los ceutíes se sienten más cerca de sus representantes políticos, de lo contrario seguiremos excavando aún más la fosa bajo nuestros pies.





