La situación de crisis actual y la reducción de los presupuestos de los ‘grandes’ ceutíes hace que éstos comiencen a fijarse en los jóvenes valores de la ciudad para formar sus plantillas en detrimento de las numerosas contrataciones de futbolistas foráneos.
Es, por ejemplo, el caso de la AD Ceuta. El club ceutí, bajo la presidencia de Felipe Escane, rechazó las plazas logradas por los canteranos de la Asociación en Tercera División con el ascenso del filial y en División de Honor juvenil. Aquello fue en la misma temporada y, quién sabe, si de haberse mantenido el club ceutí podría afrontar en la actualidad el campeonato de Segunda ‘B’ con una alta representación de jugadores locales.
No es el caso, por ejemplo, del Murallas, que aunque contrató a varios futbolistas de fuera de la ciudad para intentar salvar la categoría, también hizo debutar a decenas de jugadores locales en sus dos temporadas en la Tercera División.
Ahora, los jugadores ceutíes que en su día tuvieron que salir de la ciudad para buscarse la vida en el fútbol, también se piensan eso de jugar en Tercera División con un equipo ceutí. Es el caso de los Antonio Prieto, Borja Gil, Pablo Antón, Jalid o Chakir. Todos han entrenado en plantillas de Segunda División ‘B’ durante varias temporadas. Dada su juventud y la gran cantidad de filiales que han entrado en la Segunda División ‘B’, intentarán aprovechar la situación para continuar haciéndose un hueco en el mundo del fútbol.
También existe el caso inverso. Por ejemplo el de Cabrera. Tras varias temporadas en el filial del Valladolid en la Segunda ‘B’ y también en el Villanovense del Grupo IV, regresó la pasada temporada a Ceuta para jugar media temporada con el Murallas.
Lo que está claro, es que ahora comenzará la ‘guerrilla’ por el futbolista ceutí.





