La última vez que supimos algo de las andanzas del PP de Ceuta fue cuando acudieron a demostrar a Núñez Feijóo que estaban con él. Vamos, hicieron lo mismo que con sus predecesores: es norma de la casa besar el santo. Después de aquel envío masivo de fotografías, vídeos, abrazos y cuatro comunicados, el partido volvió a encerrarse en la más absoluta oscuridad. Por ejemplo, hoy por hoy no sabemos qué piensa el PP sobre temas de interés para Ceuta, tampoco su posicionamiento en torno a asuntos objeto de polémica nacional. No dan una rueda de prensa desde hace años -creo que la última de todas fue del senador Muñoz Arbona- y sus notas se reducen a un puñado de impresiones traducidas en cuatro párrafos. No hay posicionamientos claros ni críticas legítimas ni denuncias. Nada. Más aún, en un momento en el que, sin buscar enfrentamientos, deben dejarse claras las posturas que se tienen. Qué menos que lo haga una formación como el PP, alternativa -se supone- al gobierno de la Nación.
Se cae en el error de confundir partido con institución y eso lleva a que lo que hace o dice la Ciudad se termina interpretando con lo que hace o debe decir un partido. No es así, faltan comparecencias, se nota la ausencia de críticas y, sobre todo, de comunicados sobre asuntos de interés y debate. Un partido no puede ser el apéndice de una institución, debe tener su propia identidad, generar su propia vidilla y tener su personalidad para plantarse y posicionarse.
Las redes sociales están bien para determinadas cosas pero no para sustituir la acción política que se espera de una formación. Las opiniones particulares publicadas solo en algunos medios de comunicación pueden cubrir la satisfacción personal de su autor, sumando incluso un puñado de puntos a su ego, pero no reemplaza la necesaria opinión abierta y clara de las caras visibles del partido que si ocupan una serie de cargos es para explotarlos, comparecer, criticar e intervenir.
Una sede se cuida y se potencia con este tipo de claves, no saliendo a escena en ocasiones, reduciendo a su acción a cuestiones pueriles. En Ainara deberían recapacitar sobre lo que hacen, dejan de hacer y el rumbo que consideran seguir los que integran la formación que gobierna en Ceuta.
Lo contrario, que es lo que se hace, resulta sinceramente bastante bochornoso.






