El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) lamentó ayer “profundamente” el creciente número de muertos por accidentes marítimos en el Mediterráneo durante este año, a medida que aumenta el número de solicitantes de asilo y refugiados que emprenden la travesía en embarcaciones no aptas para la navegación, a menudo poniendo sus vidas en manos de redes de traficantes sin escrúpulos.
Aunque la organización incluye en su diagnóstico a los fallecidos también frente a la costas de España, su último comunicado lamenta el último fallecimiento de 17 personas frente a las costas de Italia ahogadas después de que un barco se hundiera en aguas internacionales, a unos 160 kilómetros al sur de la isla italiana de Lampedusa, y a unos 80 al noroeste de Trípoli, en Libia. Entre los fallecidos había doce mujeres, tres niños y dos hombres.
ACNUR insta a los gobiernos de todo el mundo a que ofrezcan alternativas legales a las peligrosas travesías por mar, asegurando que personas desesperadas que necesitan refugio puedan buscar y encontrar protección y asilo. Estas alternativas podrían incluir el reasentamiento, la admisión humanitaria y la facilitación del acceso a la reunificación familiar. También se pide a los gobiernos que eviten medidas punitivas o disuasorias como la detención de personas que buscan seguridad en su intento de acceso a Europa.






