El acuartelamiento de González Tablas fue el escenario para vivir una parada militar emocionante y sobre todo de mucha entrega. Había ganas de este evento que se celebra cada año con motivo de la Patrona del Arma de Infantería, la Inmaculada Concepción, y eso se notó desde el primer minuto.
El patio de armas estuvo al completo con familiares y amigos que no fallaron a la cita.
A veces se critica lo hermético que puede ser todo lo relacionado con lo castrense pero ayer tanto el comandante general, Marcos Llago Navarro, como su segundo Fernando Rocha y Castilla no dejaron pasar la oportunidad para recordar a Abdel-lah, Darío Duzmán, Dris Amar y Nayra Solero.
Tuvieron unas bonitas y cálidas palabras hacia personas que eran muy jóvenes y que por unos motivos u otros se fueron demasiado pronto.A Llago incluso le costó referirse al joven de Caballería fallecido el pasado miércoles, querido y muy respetado en los ámbitos con los que tenía relación. Un ceutí muy apreciado a quien un desgraciado accidente le hizo irse antes de tiempo.
En el acto estuvieron representadas las unidas de regulares y legionarios, unas de las más queridas en nuestra ciudad y que cada año son seguidas en todos los actos en los que participan.
Los militares integran una gran familia que no olvida nunca a los suyos, como ayer mismo demostraron teniendo en cuenta a todos sus compañeros.






